En el verano de 2023, Nerea Pérez de las Heras sufrió un accidente en el mar. “Mi pierna derecha se me adelantó en la muerte. La hélice de un barco nos separó”, explica la periodista en Fantasma (Alfaguara), el libro en el que ha convertido la experiencia por la que terminó perdiendo parte de su pierna derecha en un alegato en favor de la sanidad pública y una reivindicación del coste de los cuidados, la hostilidad de las ciudades para las personas con discapacidad y el cuerpo humano.
Tras largos periodos en el hospital, cirugías, rehabilitación, trámites, muchos trámites, paciencia, sostén en su familia, pareja y amigas; y persistente resistencia, ahora camina con una prótesis, sigue viviendo en un quinto piso sin ascensor y ha aprendido a dejarse en paz. No hay ni un ápice de autoayuda edulcorada en sus páginas, pero sí crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento, también a sí misma, por haber sido “una bestia”.
Fantasma es en parte un ejercicio de memoria sobre su accidente y todo lo que vino después, ¿cómo le ha sentado escribirlo?
Ha sido un trabajo muy difícil, largo y sacrificado, que he tenido que compaginar con otros trabajos porque soy autónoma. El libro no es nada terapéutico, mi primera ambición es que funcionara literariamente, que fuera narrativamente redondo y para eso he tenido que purgar mucho de la propia experiencia. Ha habido que volver a momentos que fueron muy difíciles, pero no podía haber 250 páginas de revoltura, porque eso es inaguantable. Y además no era lo que yo buscaba, quería contar otras historias, ramificar mi experiencia personal.







