La semaglutida, el fármaco adelgazante comercializado como Ozempic y Wegovy, ha alargado un 12% la vida de ratones que empezaron a recibirlo a una edad avanzada, según una investigación liderada por la Universidad de California en Berkeley que se presenta hoy en la revista Nature. El aumento de longevidad se ha acompañado de una mejora de indicadores de envejecimiento relacionados con las funciones cognitivas, la inmunidad, el metabolismo, el nivel de actividad o la regeneración celular. Próximos estudios deberán aclarar si estos beneficios se extienden a personas que se medican con semaglutida o fármacos similares, como sospechan los investigadores.Los resultados indican que estos fármacos tienen efectos equivalentes a la restricción calórica, que retrasa el envejecimiento y alarga la vida en animales pero que no es agradable para las personas. La restricción calórica consiste en reducir la ingesta de calorías sin llegar a la desnutrición.La investigación se ha basado en administrar semaglutida a ratones a partir de los veinte meses de edad, comparables a unos 70 años en personas. “Hemos administrado dosis equivalentes a las que se recetan a personas”, informa a La Vanguardia Danica Chen, especialista en medicina de la longevidad en Berkeley y directora del estudio.La semaglutida reproduce efectos positivos de la restricción calórica sin provocar una desagradable sensación de hambreLos animales tratados con semaglutida han vivido una mediana de 834 días, frente a los 742 días de los del grupo control que no recibieron el fármaco, lo que representa un aumento de supervivencia media del 12%.La supervivencia máxima también ha aumentado, con una longevidad de más de 900 días para casi un 20% de los ratones tratados con semaglutida, una cifra que no ha alcanzado ninguno de los ratones del grupo control.Igualmente importante, el alargamiento de la vida se ha acompañado de una mejora de la salud a edades avanzadas. Los animales que han recibido el fármaco han corrido más tiempo y más distancia en pruebas de esfuerzo. Han mostrado mejor función de los músculos en tests de caída. Han tenido una conducta más exploradora al descubrir nuevos entornos. En conjunto han ingerido un 24% menos de alimento que los animales no tratados. Pero los beneficios observados van más allá de la pérdida de peso.El tratamiento con semaglutida ha frenado la pérdida de células madre neurales en el hipocampo, una región del cerebro clave en el aprendizaje, la memoria y la orientación espacial que se degrada con la edad. Ha reducido la inflamación y la senescencia celular. Ha mejorado la capacidad regenerativa de las células madre de la sangre en la médula ósea. Ha mejorado la estabilidad del genoma, la respuesta al estrés oxidativo, el metabolismo de los lípidos y la sensibilidad a la insulina, entre otros beneficios.En uno de los experimentos, los investigadores han comparado ratones tratados con semaglutida con otros sometidos a restricción calórica. Los efectos fisiológicos han sido similares en ambos casos, pero los efectos sobre la conducta han sido diferentes. Los dos grupos han ingerido la misma cantidad de alimento. Pero mientras los animales tratados con semaglutida han comido a lo largo de todo el día, el grupo de restricción calórica se ha mostrado más inquieto antes de comer y ha comido rápidamente en cuanto ha podido. Es una “conducta guiada por el hambre”, escriben los investigadores en Nature.Los experimentos se han realizado solo con hembras para minimizar los efectos de confusión de la agresividad entre machos. “Creemos que los datos se pueden extrapolar a ratones machos”, explica Danica Chen, aunque “aún tenemos que hacer el experimento” para confirmarlo.La semaglutida actúa imitando la acción de la hormona GLP-1, que se produce en el aparato digestivo después de comer. Por ello, se espera que los beneficios observados se extiendan a otros fármacos que actúan de modo similar como la tirzepatida (comercializada como Mounjaro).Estos fármacos se desarrollaron inicialmente para la diabetes tipo 2 y después se demostró que también son efectivos para la obesidad. Más recientemente se ha descubierto que mejoran el tratamiento de enfermedades del hígado, el corazón o los riñones, así como de la apnea del sueño, en personas con sobrepeso o diabetes. También se está estudiando su utilidad para el tratamiento del alcoholismo y otras adicciones.La nueva investigación amplía sus beneficios potenciales al envejecimiento saludable en personas sin patologías previas. “Hay una necesidad de identificar miméticos de la restricción calórica que retengan sus beneficios para la salud y la longevidad y que sean adecuados para aplicaciones humanas”, escriben los autores del trabajo en Nature. Pero advierten que “serán necesarios estudios clínicos a largo plazo” para demostrar si estos fármacos tienen un efecto antiedad en personas.Periodista de La Vanguardia especializado en ciencia y salud desde 1990. Coordinador del canal de información científica Big Vang. Colaborador de LaSexta, TV3 y RAC1. Ha sido miembro del Comité Científico Asesor de Covid-19 de la Generalitat de Catalunya