El Ozempic es uno de los fármacos, junto a otros como Wegoby o Monjauro, que tienen dos compuestos, la semaglutida o la tirzepatida, que interactúan con el receptor GLP-1 y que, inicialmente, la industria farmacéutica desarrolló para tratar la diabetes tipo 2 y, más adelante, la obesidad.
He empezado contándote esto porque es muy importante que sepas que todos los estudios que se han hecho con esos fármacos han sido en personas con diabetes tipo 2 u obesidad. ¿Y qué es lo que pasa? Pues que estas dos enfermedades llevan asociadas una serie de marcadores que son comunes con los del envejecimiento. Los problemas con el metabolismo glucémico y lipídico, que agrupa los procesos mediante los que el organismo humano sintetiza, degrada y transporta los lípidos —las grasas— y la glucosa, son uno de estos marcadores. También los problemas de aumento del estado inflamatorio están asociados tanto a la obesidad y la diabetes tipo 2 como al envejecimiento.
Es evidente que al actuar contra esas dos patologías para las que fueron creados, estos fármacos van a disminuir a la vez los marcadores que, según te comentaba, son comunes con el envejecimiento. Pero defender que sean realmente fórmulas antienvejecimiento es algo que, a día de hoy, no se ha demostrado. Lo que se ha probado hasta ahora es que la mayoría de las comorbilidades, es decir enfermedades asociadas, del envejecimiento, entre ellas, pero no solo, la diabetes tipo 2 y la obesidad, mejoran con este tipo de fármacos.










