0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialUna persona recibe 50.000 euros y decide ingresarlos en la cuenta que comparte con su pareja. A partir de ese momento, ambos pueden ver y operar con el saldo, pero eso no significa necesariamente que esos 50.000 euros hayan pasado a ser propiedad de los dos.¿Qué ocurre si años después Hacienda pregunta de quién era realmente ese dinero? ¿Basta con demostrar de dónde procedía? ¿Y qué pasa si durante ese tiempo ambos han ido utilizando la cuenta con normalidad? Para resolver estas dudas, en La Vanguardia hablamos con Maria José Gómez Garcia, presidenta de la sección de Derecho Fiscal y Financiero del ICAB, que insiste en la importancia de poder seguir el rastro de los fondos desde su origen.¿Y si el dinero viene de una herencia?Gómez Garcia explica que la cotitularidad de una cuenta no determina por sí sola la propiedad de los fondos. A efectos fiscales, lo relevante es quién generó o recibió ese dinero y cuál es su origen. Si los 50.000 euros proceden de una herencia recibida por uno de los miembros de la pareja, el hecho de ingresarlos después en una cuenta conjunta no altera automáticamente esa titularidad.La clave está en poder acreditarlo. Si el dinero llegó primero a una cuenta individual y después se transfirió a la cuenta compartida, conviene conservar tanto la documentación de la herencia como los movimientos bancarios que permitan reconstruir ese recorrido. Esa trazabilidad ayuda a demostrar que el origen de los fondos era exclusivamente de uno de los cotitulares.El problema puede aparecer con el paso del tiempo, sobre todo si el dinero se mezcla con otros ingresos y ambos titulares empiezan a disponer de él indistintamente. Cuanto más difícil sea distinguir qué parte procedía de la herencia y qué uso se ha hecho después de esos fondos, más complicado puede resultar sostener años más tarde que seguían perteneciendo íntegramente a una sola persona.¿Qué documentos conviene guardar para demostrar de dónde salió el dinero?Para poder acreditar que esos 50.000 euros procedían de una herencia y no eran dinero común de la pareja, conviene conservar toda la documentación que permita seguir el recorrido de los fondos. Entre los justificantes más útiles están:La escritura o documentación de la herencia en la que conste la adjudicación del dinero.El justificante del ingreso inicial en la cuenta del heredero.La transferencia posterior desde esa cuenta individual a la cuenta conjunta.Los extractos bancarios que permitan identificar el importe y las fechas.Cualquier documento fiscal relacionado con la herencia que ayude a acreditar su origen.Gómez Garcia insiste en que la clave es precisamente esa trazabilidad. Si puede reconstruirse con claridad cómo los fondos llegaron al patrimonio de una persona y después pasaron a una cuenta compartida, resulta más sencillo defender que la cotitularidad bancaria no alteró por sí sola la propiedad del dinero.Ojo: el paso del tiempo puede complicar la pruebaEl escenario se vuelve más difícil cuando han pasado muchos años desde que se ingresó la herencia y el dinero se ha mezclado con nóminas, ahorros u otros ingresos de ambos miembros de la pareja. Gómez Garcia advierte de que, si los dos han ido disponiendo del saldo con normalidad, puede resultar más complicado sostener después que una parte concreta seguía perteneciendo íntegramente a uno solo.También importa qué se ha hecho con esos fondos. Si el dinero heredado permanece identificable dentro de la cuenta, la trazabilidad es más sencilla; si, en cambio, se ha utilizado para compras, inversiones o gastos comunes durante años, la frontera entre patrimonio propio y dinero compartido puede volverse mucho más difusa.Por eso, cuanto mayor sea el importe y más tiempo vaya a permanecer en una cuenta conjunta, más recomendable es conservar pruebas claras de su origen y de los movimientos posteriores. No porque compartir la cuenta convierta automáticamente esos fondos en comunes, sino porque demostrar lo contrario puede ser mucho más difícil cuando el rastro documental se pierde.