La transición de la soltería a la vida en pareja implica mucho más que compartir un espacio físico; requiere alinear las expectativas financieras y aprender a administrar los recursos en conjunto. Por eso, antes de apresurarse a equipar el hogar o realizar grandes consumos, los expertos coinciden en la necesidad de realizar un diagnóstico financiero honesto. El analista económico Héctor Delgado resalta la importancia de detenerse y estructurar el presupuesto antes de gastar: “Identificar cuánto ingresa, cuánto se necesita para cubrir los gastos básicos y controlar las deudas”. Publicidad¿Cuáles son los problemas que le quitan el sueño al ecuatoriano?Rosana Aguirre, máster en Desarrollo y Crecimiento Económico, concuerda en que el primer objetivo de un nuevo hogar debe ser la estabilidad. Aguirre aconseja que, antes de adquirir artículos costosos, la pareja entienda el flujo de sus ingresos y gastos individuales para así identificar y suprimir aquellos consumos innecesarios.Y para saber esa cobertura es esencial conocer los salarios, aspecto que suele ser una de las discusiones más comunes al iniciar el matrimonio, considera la economista Melissa Loor, quien afirma que es indispensable la transparencia de las deudas: “Esto va a permitir hacer una planificación familiar y un presupuesto real”. Loor señala que no siempre debe ser una responsabilidad conjunta, porque puede que los dos no tengan la misma capacidad financiera. “Pueden coordinar las finanzas, no necesariamente fusionarlas. Los gastos del hogar, el ahorro y los grandes proyectos deberían manejarse como objetivos comunes, mientras pueden mantenerse ciertos espacios de autonomía financiera individual”, argumenta. PublicidadPublicidadEn cambio, para Delgado, es una alternativa saludable unir las finanzas. “Lo importante no es si tienen una o dos cuentas bancarias, sino que existan transparencia, comunicación y reglas claras”, apunta. Aguirre considera que no existe una fórmula única para administrar el dinero en pareja. Una opción es establecer un aporte proporcional a los ingresos de cada uno para cubrir los gastos comunes, especialmente cuando existen diferencias salariales. “Así, cada integrante puede conservar también una parte de sus ingresos para gastos o actividades individuales, sin dejar de trabajar por objetivos compartidos”, explica. En Ecuador, el sueldo básico es de $ 482. Para una sola persona —con deudas de arriendo, servicios básicos y alimentación—, esta cifra resulta insuficiente para cubrir el valor de $ 819,01 de la canasta básica familiar, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). No obstante, cuando la pareja trabaja y percibe el sueldo básico, el ingreso conjunto asciende a $ 964, un monto que permite alcanzar la cobertura de dicha canasta familiar. Las 10 ciudades de Ecuador con alto puntaje de ‘score’ crediticio: sus habitantes son buenos candidatos para la aprobación de préstamosEste balance es el que experimentan Gabriela Sánchez y su esposo, Adriel Pazmiño, quienes llevan tres meses de casados. La situación no es estándar: Gabriela percibe un salario fijo, mientras que el de Adriel varía mes a mes según sus ventas inmobiliarias. Juntos llegan a un ingreso mensual aproximado de $ 1.500, que, si bien es superior a la canasta básica, los gastos cambian de acuerdo con las necesidades.Sus egresos mensuales suman $ 1.380, distribuidos en $ 360 de arriendo, $ 330 para el carro, $ 300 en comida, $ 290 en pagos de almacenes de crédito y $ 100 destinados al ahorro. El excedente se divide entre los gastos personales de cada uno. Gabriela confiesa que, para que ambos se adaptaran, requirieron un cambio de mentalidad. “Antes el sueldo de cada uno se gastaba en cosas mínimas; desde que estamos casados, nos costó entender que ya no tenemos los mismos gastos”, admite. A pesar de los retos iniciales, Sánchez asegura que la disciplina ha sido su mejor aliada: “Hemos entendido que con organización todo es posible”. PublicidadSegún la Encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares urbanos y rurales 2024-2025, el desembolso mensual por hogar es de $ 684. De estos, el 22,2 % se destina a alimentos y bebidas, el 12,9 % a transporte, el 10,9 % a servicios básicos, el 7,7 % a salud y otros. Al hablar de prioridades, los expertos coinciden en que los primeros meses deben centrarse exclusivamente en asegurar las necesidades básicas: vivienda, alimentación, servicios básicos y transporte. Aguirre advierte que muchas parejas cometen el error de endeudarse rápidamente para amueblar o decorar la vivienda antes de consolidar su economía. Por ello, se deben evitar las deudas de consumo o los gastos suntuosos que posterguen el ahorro y la creación de un patrimonio familiar, dice. Fondo de emergencia Loor señala que un fondo de emergencia, de ahorro o colchón es muy útil. Asegura que una meta razonable —de inicio— es hacerlo durante tres o seis meses, en los que solo se considerarán los gastos esenciales y lo demás se guardará. “Un ahorro entre el 10 % y el 20 % del ingreso neto sería lo más óptimo para los hogares. Si no es posible, se puede comenzar con porcentajes entre el 3 % y el 5 %”, apunta. Por ejemplo, en el caso de Gabriela, que ahorra con su esposo $ 100 al mes, que deberían ser $ 300 (el 20 %), pero logran guardar el 6,7 %. El ahorro para imprevistos se posiciona como el pilar fundamental para garantizar la tranquilidad en el hogar, menciona Delgado, porque este ayuda a afrontar el desempleo o reparaciones urgentes sin recurrir a préstamos o tarjetas de crédito.El economista alerta sobre el error habitual de confundir el aumento de ingresos al casarse con la capacidad de gasto, sugiriendo que la pregunta correcta desde el primer sueldo debe ser: “¿Cómo podemos construir una mejor situación financiera?”.Para Aguirre, la urgencia de estructurar este fondo de reserva debe acoplarse a la estabilidad laboral de la pareja, priorizándolo aún más si los ingresos familiares son inestables. “El problema es pensar que pueden seguir con el mismo nivel de gasto que cuando eran solteros. Piensan que cada decisión individual parece manejable, pero cuando todas se acumulan, crean una estructura de gastos fijos muy difícil de reducir en familia”, indica la máster. Más allá de controlar los gastos del presente, la clave, señala Delgado, está en ponerse de acuerdo sobre el proyecto económico de la pareja y tomar decisiones financieras que permitan construir patrimonio de manera progresiva. (I)