Una persona transfiere dinero a su pareja para ayudarla con una compra importante. Otra le va haciendo ingresos mensuales para cubrir una deuda o una entrada. Una tercera firma un contrato de préstamo, pero después no deja rastro de ninguna devolución. En la vida de una pareja, estos movimientos pueden parecer normales. Para Hacienda, en cambio, pueden plantear otra pregunta: ¿era realmente una ayuda, un préstamo o una donación no declarada?La respuesta depende de la naturaleza real de la operación y de si puede acreditarse con documentos. Consultada por La Vanguardia, Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, advierte de que una transferencia relevante sin concepto ni justificación puede ser considerada una donación, salvo que se pueda demostrar lo contrario. El problema no aparece solo con grandes cantidades: los ingresos pequeños pero reiterados, los préstamos sin devolución efectiva o la compra de bienes relevantes con dinero de la pareja también pueden acabar bajo la lupa de la Administración. Los principales errores son:Error 1Hacer una transferencia importante sin justificarEl primer error es pensar que basta con transferir el dinero y dejar que la relación personal explique el movimiento. En una pareja puede parecer lógico ayudar con una entrada, una compra relevante o una deuda puntual, pero una transferencia importante sin concepto claro ni documentación puede generar dudas si más adelante la Administración revisa la operación.Según explica Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, Hacienda puede considerar que esa entrega de dinero es una donación si no se acredita otra finalidad. Es decir, si no existe una devolución pactada, una contraprestación o una justificación documental que demuestre que se trataba de un gasto compartido, el movimiento puede interpretarse como una transmisión gratuita de dinero.Error 2Pensar que por ser pareja no hay que declarar nadaEl segundo error habitual es creer que las transferencias entre parejas quedan fuera del control fiscal por el simple hecho de existir una relación sentimental. Pero la relación personal no elimina, por sí sola, la obligación de declarar una operación si el dinero se entrega sin intención de devolución y supone un incremento patrimonial para quien lo recibe.Marín recuerda que no todos los movimientos tienen la misma naturaleza. No es lo mismo contribuir a gastos corrientes de la vida en común, como el alquiler, la luz o la cesta de la compra, que entregar dinero para cancelar una deuda propia de la otra persona o financiar una compra importante. En estos últimos casos, si no hay devolución ni una contraprestación real, Hacienda puede entender que se ha producido una donación.Error 3Confundir gastos compartidos con incrementos de patrimonioEl tercer error es meter en el mismo saco todos los pagos que se hacen dentro de una pareja. Hay transferencias que pueden responder a la vida en común, como pagar parte del alquiler, los recibos, el supermercado o un viaje compartido. En estos casos, la clave es que el dinero se destine a gastos ordinarios y comunes, no a enriquecer a una de las partes.El riesgo aparece cuando el dinero sirve para incrementar el patrimonio de la otra persona. Por ejemplo, si se usa para pagar la entrada de un piso que estará a su nombre, cancelar una deuda personal o comprar un coche propio. En estos supuestos, si no hay obligación de devolverlo ni documentación que justifique otra cosa, la Administración puede considerar que no se trata de un gasto compartido, sino de una donación.Error 4Fraccionar los pagos para que parezcan menos importantesEl cuarto error es dividir una entrega de dinero en varios ingresos pequeños con la idea de que así pasará desapercibida. Hacer transferencias recurrentes de menor importe puede parecer menos arriesgado que enviar una cantidad elevada de una sola vez, pero no elimina el problema si la finalidad real de esos pagos era entregar dinero a la pareja sin obligación de devolución.Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, advierte de que la Agencia Tributaria puede detectar transferencias pequeñas y continuadas y considerarlas como una sola donación que debería haberse declarado. Por eso, fraccionar los pagos no convierte automáticamente la operación en un gasto corriente ni evita que Hacienda pueda pedir explicaciones sobre el origen, la finalidad y la documentación de esos movimientos.Error 5Firmar un préstamo, pero no acreditar su devoluciónEl quinto error es intentar cubrir la operación con un contrato de préstamo que después no se corresponde con la realidad. Firmar un documento puede ayudar a justificar que el dinero no era una donación, pero no basta si luego no existen devoluciones acreditadas o si los pagos no siguen lo pactado.Según advierte Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, si a la Agencia Tributaria no le constan los pagos devueltos, puede considerar que ese préstamo era en realidad una donación encubierta. Por eso, además del contrato, conviene que las devoluciones se hagan por transferencia, con conceptos claros y de forma coherente con las condiciones pactadas.Error 6Comprar un piso o un coche con dinero de la pareja sin justificar el origenEl sexto error aparece cuando el dinero recibido se utiliza para comprar un bien relevante, como una vivienda o un coche, y no se puede acreditar de dónde salieron esos fondos ni bajo qué fórmula se entregaron. En estos casos, el problema ya no se limita al Impuesto de Donaciones: también puede abrir la puerta a una revisión en el IRPF.La letrada Joana Marín advierte de que, si una persona compra un piso o un coche con dinero de su pareja y no puede justificar el origen de esos fondos mediante una donación declarada o un préstamo legal, Hacienda puede tratar ese importe como una ganancia patrimonial no justificada. Esto puede hacer que el dinero acabe tributando en la declaración de la renta a los tipos de la escala general, con un coste fiscal mucho más elevado.