El pasado 30 de julio el INE publicó el avance de la Contabilidad Nacional del segundo trimestre. El dato, un crecimiento trimestral de 0,7% sorprendió a todo el mundo. El consenso de Funcas, en el que participan 18 servicios de estudio e institutos de investigación, entre ellos, el mío, el Instituto Complutense de Análisis Económico (ICAE), tenía una previsión promedio de 0,5%, aunque muchas entidades se situaban por debajo. El dato supone una aceleración con respecto al crecimiento del primer trimestre (0,6%), algo que nadie esperaba, y obliga a revisar al alza el pronóstico para el conjunto del año, que el mismo consenso situaba en 2,3%. Ahora, incluso con un perfil moderado para el resto del año, difícilmente se crecerá por debajo del 2,5% en el conjunto de 2026, que era la previsión de ICAE, una de las más optimistas.
Una vez más, parece que el Gobierno, que en junio se situó “fuera de mercado” al anticipar en el cuadro macro que acompañaba al techo de gasto, un crecimiento del 2,6% este año, cuatro décimas más alto que su propia previsión anterior, tiene muchas opciones de volver a acertar. Algunos han hablado de que, con este dato, la prevista desaceleración de la economía española se volverá a retrasar. Incluso algunos hablan de una fase expansiva inédita desde que estamos en el euro. En el gráfico presento la serie de PIB real (índice con base 100 en 2020) desde 1995 que muestra que, en efecto, el reciente boom económico recuerda al de final de siglo XX y comienzos de este.






