672 días después de la dana del 29 de octubre de 2024, en la que murieron 231 personas, el expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón ha dado sus primeras explicaciones a la jueza que investiga la causa. El todavía diputado autonómico del Partido Popular había ofrecido muchas versiones a los medios de comunicación, la mayoría posteriormente desmentidas; había comparecido en las comisiones de investigación de Les Corts y del Congreso, también con flagrantes contradicciones, pero todavía no había brindado su versión sobre las sospechas que alberga sobre él la magistrada Nuria Ruiz Tobarra. Tras negarse en tres ocasiones a declarar en sede judicial, este 1 de septiembre de 2026 la defensa del político alicantino ha puesto encima de la mesa sus cartas y su estrategia de defensa.

En un escrito de 71 páginas, la defensa de Carlos Mazón, dirigida por el letrado Ignacio Gally, intenta desmontar las sospechas sobre el expresidente, tanto por una supuesta omisión de su deber como por una posible acción, sobre todo la centrada en los WhatsApp —todavía desconocidos— que intercambió con su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca. En un mensaje enviado a las 19.54 horas del 29 de octubre, Cuenca le escribía a la entonces consellera de Emergencias, Salomé Pradas: “Salo, de confinar nada”. Unas palabras que llevaron a la instructora, junto a otros indicios, a plantear que el expresidente de la Generalitat habría podido dar alguna orden que, a su vez, retrasó el envío del ES-Alert hasta las 20.11 horas. Es lo que la defensa de Mazón considera la “hipótesis Cuenca”.