Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Retrato del libertador, militar y político Simón Bolívar. (Imagen de difusión) Madrid, 1801. En los jardines de la corte, un muchacho criollo de 17 años, heredero de una de las mayores fortunas de Venezuela, juega al volante con el futuro Fernando VII, entonces príncipe de Asturias. En una jugada, la pluma derriba el sombrero del próximo rey de España. El joven no está acostumbrado a disculparse, y no lo hace: se llama Simón Bolívar, ha sido criado entre marqueses y se pasea por las cortes de Europa como lo que es, un aristócrata americano. Años después contará la anécdota presumiendo de no haber pedido perdón: el criollo que de joven humilló al rey y de adulto le arrebató un imperio. Es una gran historia. Pero conviene a los peruanos conocer la otra mitad, la que no se enseña en los colegios: qué hizo ese hombre con el Perú cuando lo tuvo entre las manos.
“El hombre que jugaba con el rey”, por Rodrigo Murillo
¿Por qué el país donde Simón Bolívar gobernó con más poder absoluto fue el que salió más mutilado de sus guerras de liberación? Pues porque el Perú era demasiado grande para su proyecto. Conviene recordarlo ahora que, dos siglos después, las potencias del mundo vuelven a mirar al Perú







