Análisis Exclusivo suscriptores Proyectos de presupuesto hicieron saltar un tema poco usual en Colombia: alterar cuentas oficiales. El caso más sonado ocurrió en Grecia en 2009.Una bandera de la Unión Europea ondea cerca del Partenón en la Acrópolis de Atenas, Grecia, en noviembre de 2011. Foto: EFEEDITOR03.09.2026 06:41 Actualizado: 03.09.2026 06:41

“Tenemos grandes deudas y gastos escondidos...”. Estas palabras pudieron oírse en Bogotá la semana pasada, cuando se presentaba un nuevo Presupuesto Nacional para el 2027, pero se dijeron en Atenas, la madrugada del 19 de octubre de 2009.En su debut como primer ministro de Grecia, Yorgos Papandréu atendía un largo debate en el Parlamento. Trece días antes había ganado las elecciones que lo llevaron a ese puesto. En una sesión que ya completaba tres días, Papandréu, en nombre del gobierno, le reveló a su país, y en nombre de su país, al resto de Europa y al mundo, que la información conocida sobre la situación griega no era cierta. Quizás no había más que agregar. Pero continuó: “...una falta sin precedentes de competitividad y fondos de seguridad social en un estado lamentable”. Al nuevo primer ministro le tocó destapar que Grecia tenía un déficit público superior en 15.000 millones de euros al reconocido por el gobierno anterior. Es inevitable que recordar este dramático momento, en plena crisis global, traiga a la mente lo que ocurre ahora en Colombia: “Este presupuesto de la verdad reemplaza al presupuesto de las mentiras que le fue devuelto al gobierno anterior en un hecho sin precedentes”, dijo el Ministerio de Hacienda al entregar el nuevo proyecto. El sonado caso griego tiene un detalle importante. O mejor, dos detalles. El primero: para seguir en la Unión Europea, especialmente en la zona del euro, Grecia le ocultó al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Central Europeo (BCE), emisor del euro, información sobre lo que estaba pasando. El segundo: ni el FMI ni el BCE se percataron de que la información suministrada por Grecia no encajaba con la realidad. Deudas subestimadas En Colombia 2026, como en Grecia 2009, entre las revelaciones claves del desmaquillaje están las relacionadas con las deudas Para tener una idea de lo encontrado en Grecia, haga este ejercicio, y perdón por la pregunta indiscreta: ¿cuánto gana al mes? ¿Eso cuánto dinero representa en un año? Si tiene el número en la cabeza, imagine que sus deudas llegan casi al doble de lo que usted recibe al año. (Ojalá no esté pensando “quisiera deber solamente eso”...) Esa relación de deudas es la que le hizo perder el sueño a Grecia, que debía, en 2012, el 170 por ciento de su PIB, es decir, de todo lo que produce en un año su economía, o la suma del valor de toda la producción final de todas sus empresas: el PIB es como el sueldo del país. En el año 2000, Grecia solamente debía el 103 por ciento de su PIB. Hoy, la deuda total de Colombia está por debajo de esos niveles, pero para la historia del país, sí ha llegado a niveles récord, al pasar del 60 por ciento del PIB. Pero el problema más apremiante, por encima del saldo total de lo que se debe, es lo que toca pagar ya. El llamado Presupuesto de la verdad subió en 59,3 billones de pesos, y 34,7 billones de ese salto fueron por lo que toca responder el año entrante por los préstamos, que no estaba en el presupuesto original. Papandréu celebra la victoria electoral en el 2009. Foto:AFPCasi dos décadas atrás, en medio de la crisis financiera internacional, que se sentía particularmente fuerte al sur de Europa, además de lo que habían ocultado en Grecia, la deuda de Portugal había pasado de 48 por ciento del PIB en 2000, a 119 por ciento en 2012. En Italia había llegado al 126 por ciento del PIB, y España, al 90 por ciento (en 2000 debía el 59 por ciento). Grecia, boyante y felicitada Desde el 2008, el mundo experimentaba una crisis financiera que tenía una manifestación particularmente preocupante en la eurozona, pero Grecia recibía felicitaciones. Sin embargo, desde cuando todo se supo, la difícil situación de la zona euro tuvo como referente principal a Grecia. Con Papandréu en el proscenio, se abrió el primer acto de esta tragedia griega que ilustra la manera como el problema que padecían los bancos –por el desplome inmobiliario– se extendió a los gobiernos, luego de que los gobiernos habían respaldado las deudas hipotecarias cuyo incumplimiento precipitó la crisis. ¿Cómo así que Grecia era felicitada antes de confesar la verdad? Basta escuchar lo que dijo el FMI el 20 de marzo de 2008, luego de la supervisión de las finanzas griegas adelantada según el Artículo 4 del tratado de constitución de los países que conforman el Fondo: “La economía griega ha estado boyante por varios años y se espera que el crecimiento permanezca robusto por algún tiempo”. El diagnóstico también aseguraba: “El sector bancario griego parece estar sano y, hasta ahora, ha permanecido en gran medida a salvo de las turbulencias del mercado financiero”. Y si a alguien le quedaban dudas, era porque no les tenía fe a los gobernantes; según el FMI, “las autoridades están buscando más consolidación fiscal con la meta de alcanzar un presupuesto en equilibrio en el 2010”. Grecia brillaba, en medio de las aguas turbulentas en el mundo. En el 2008 había quebrado Lehman Brothers y el gobierno de Estados Unidos había salido al rescate de la megaaseguradora AIG, y un año después, en octubre de 2009, Grecia elegía nuevo parlamento y nuevo gobierno. El 6 de octubre, Papandréu juró como primer ministro, dos días después de que su partido, el Movimiento Socialista Panhelénico, se hiciera con las mayorías parlamentarias al obtener 160 de los 300 escaños. Casi dos semanas después comenzó en el Parlamento aquel largo debate en el que al tercer día finalmente Papandréu logró un voto de confianza que le daba vía libre para iniciar importantes reformas económicas. Al cierre, en la madrugada del 19 de octubre, vino la revelación del nuevo primer ministro de la precaria situación que las cuentas oficiales venían ocultando. En 2011, los diarios anunciaban el referendo en Grecia. Foto:EFELa verdad revelada Esto era lo escondido: se suponía que el déficit del Estado griego ese año iba a ser de 3,7 por ciento del PIB, pero el nuevo gobierno descubrió que en realidad iba a ser de 12,7 por ciento. El dato oficial estaba solamente 0,7 puntos por encima del parámetro exigido por la Unión Europea: un déficit de 3 por ciento, parámetro que suele ser violado hasta por los "hermanos mayores", como Francia. Así que pasarse del límite 0,7 puntos podría incluso merecer una medalla, o una felicitación, como la que el FMI le había dado a Grecia el año anterior. Papandréu comenzó las reformas tratando de convencer a sus compatriotas con frases como estas, que se le escucharon cuando se acercaba la Navidad: “Todos debemos perder nuestra comodidad”, o “debemos cambiar o nos hundimos”. Vinieron entonces las medidas del duro ajuste de la economía, que afectaron mucho a la población, y tuvieron, luego, un sorprendente desarrollo: algo más de tres años después –y como se narrará al final– esta función de teatro griego les encimó a los asistentes a la galería, que habían entrado a ver una tragedia, algo de comedia. Entre tanto, ya con el conocimiento real de los hechos, la situación empeoraba. A finales de 2010, el FMI hizo un nuevo diagnóstico en el que señalaba que el déficit para 2009, que según Papandréu iba a ser de 12,7 por ciento, había alcanzado 15,4 por ciento, y que había atrasos en pagos –hospitales, seguridad social, gobiernos locales, etc.– por 2.200 millones de euros. También anunciaba que la producción económica caería más de lo esperado como consecuencia de la “reducción continuada del consumo privado”. Era otro país. Las recetas en varios países Ya con los síntomas identificados y, sobre todo con los signos vitales bien medidos, llegó la hora de ordenar un tratamiento. Como suele pasar, la primera parte de la receta fue que Papandréu elevó varios impuestos, entre ellos el IVA. Así, Grecia, que llegaba tarde a la crisis global, hacía lo que los demás. Islandia había logrado el respaldo del FMI a cambio de compromisos que implicaron subir impuestos. España también había subido el IVA en 2009, y Portugal no estuvo al margen de esta tendencia. Manifestantes en Atenas, en 2010, contra las medidas de ajuste. Foto:EFEChipre, cuya banca se expandió muy por encima de la economía del país y estaba demasiado expuesta a la banca de Grecia, puso impuestos a los depósitos en los bancos, con 9,9 por ciento para los que superaran 100.000 euros. Papandréu también recortó en 10 por ciento los salarios de 600.000 funcionarios del Estado, y en 30 por ciento la remuneración por Navidad. Igualmente, España reduciría los sueldos de los funcionarios mientras Irlanda recortaba gastos, afectando programas de salud, subía el costo de acceso a la educación y subía impuestos a los trabajadores. Grecia subió la edad de jubilación de 61 a 63 años, mientras otros países como Portugal también lo hacían. España congeló las pensiones en 2010, y al año siguiente reformó el sistema. Entre 2009 y 2011 Grecia emprendió un plan de venta de propiedades del Estado. Junto con Portugal e Irlanda, también países estandarte de la crisis global. De esta manera, en 2011, Grecia fue uno de los cinco países que recibieron mayores ingresos por privatizaciones. Pero la crisis traía consecuencias políticas en los países, y en noviembre del 2011 Papandréu dejó el cargo, tras no poder sacar adelante un referendo para que el plan de rescate acordado con las autoridades europeas, que significaba mayores sacrificios de los ciudadanos, contara con la bendición popular. El crítico paisaje que se termina viendo en economías de países ricos en Europa y Norteamérica había tenido su primer episodio con la debacle de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Grecia, soportada por las cuentas falsas, aparentaba resistir. La revelación de la verdad se da, entonces, en medio de una crisis planetaria que ya había sido declarada. Cuando en Colombia, 17 años después, se denuncia también el maquillaje de cuentas, no se da en medio de ese contexto de vulnerabilidad financiera global. Por lo tanto, el país puede estar a tiempo de actuar para evitar el paisaje calamitoso que se recuerda a continuación: En toda la Unión Europea, el desempleo se trepó de 6,9 por ciento en diciembre de 2007 a 10,7 por ciento en diciembre de 2012. Solo en la zona euro, de 7,4 a 11,7 por ciento. En España, en mayo de 2007 la desocupación era de 7,9 por ciento, y en octubre de 2012 llegó a 26,2 por ciento. En Grecia la desocupación había llegado a 27 por ciento en noviembre de 2012, cuando en diciembre de 2007, estaba en 7,9 por ciento, con 4,51 millones de griegos trabajando. En 2012, solo lo hacían 3,74 millones. Como se mencionaba antes, la revelación de las verdaderas cuentas griegas pasó de la tragedia a la comedia: en la tragedia, Papandréu informaba que las cifras de déficit publicadas por el gobierno anterior eran mentirosas y culpaba a sus rivales conservadores. Vienen las duras medidas, que la población paga con sudor y lágrimas, y Papandréu se va dos años después, al no lograr que se aprobara un referendo de respaldo popular a los ajustes. El primer ministro griego Yorgos Papandréu, en el parlamento griego, poco antes de dejar el cargo. Foto:EFEEn el segundo acto llega la comedia. El martes 22 de enero de 2013, tras más de tres años de ajustes y más de cinco de recesión, la Fiscalía de Grecia acusa a Andreas Georgiou, director de la agencia de estadísticas del país (Elstat), y a otros dos funcionarios, de haber exagerado el déficit fiscal en 2009 para justificar las duras medidas de ajuste. En la acusación queda flotando la posibilidad de que para ello hayan contado con la complicidad de la agencia estadística de la Unión Europea, Eurostat. Desde la acusación, pasaron 13 años. Sí, hasta el presente 2026. La odisea concluyó hace solo tres semanas, con una absolución definitiva a Georgiou por parte del Tribunal Supremo. Se considera que el proceso fue una persecución política luego de revelar el maquillaje de las cuentas de su país. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.