La crisis de deuda soberana de la Eurozona dejó imágenes difíciles de olvidar, sobre todo para los países implicados o los que vieron de cerca las 'tijeras' de la troika. Los programas de austeridad y largas negociaciones entre Bruselas, el BCE y el FMI para evitar el colapso de varios países del sur de Europa, para evitar un impago que en principio beneficiaba a todos (los acreedores no perdían su inversión y los países deudores no se veían forzados a quebrar). Entre todos ellos, Chipre fue probablemente el caso que pasó más desapercibido a nivel mediático. Su reducido tamaño económico y las peculiaridades de una crisis desencadenada por el hundimiento de su gigantesco (más que gigantesco sobredimensionado) sistema bancario hicieron que su rescate, aprobado en 2013, quedara eclipsado por los dramas de Grecia, Irlanda o Portugal. Sin embargo, trece años después, la historia ha dado un vuelco difícil de imaginar en aquellos días. El que fue el último país en solicitar ayuda financiera se ha convertido en uno de los alumnos aventajados de Europa, superando a Alemania (uno de los países más duros con las economías rescatadas) en varios indicadores fiscales y adelantando a España en PIB per cápita y la brecha no para de aumentar.Ahora, en 2026, Chipre, desde su saneada posición fiscal, podría exigirle a Alemania que reduzca el déficit y aplique austeridad a sus políticas... algo que no va a pasar, pero es resulta divertido imaginar esa escena. Chipre no solo presenta hoy la deuda pública más baja entre todas las economías que fueron rescatadas durante la crisis del euro, sino que además registra algunos de los mayores superávits presupuestarios de la Unión Europea y está reduciendo su endeudamiento a un ritmo excepcional, dejando con la boca abierta al Fondo Monetario Internacional (FMI). Dentro del milagro de los países del sur de Europa, el de Chipre es quizá el más excepcional y diferente a nivel de indicadores 'macro'.
De rozar la quiebra a superar a España en PIB per cápita y tener menos deuda que Alemania: la economía del sur de Europa que rompe todos los esquemas
La crisis de deuda soberana de la Eurozona dejó imágenes difíciles de olvidar, sobre todo para los países implicados o los que vieron de cerca las 'tijeras' de la troika. Los programas de austeridad y largas negociaciones entre Bruselas, el BCE y el FMI para evitar el colapso de varios países del sur de Europa, para evitar un impago que en principio beneficiaba a todos (los acreedores no perdían su inversión y los países deudores no se veían forzados a quebrar). Entre todos ellos, Chipre fue probablemente el caso que pasó más desapercibido a nivel mediático.






