Matteo Salvini, líder de la Lega y una de las caras más visibles de la ultraderecha italiana de estos años, vive sus peores días desde que asumió el liderazgo del partido a fines de 2013. Afectado por la reciente escisión del militar Roberto Vannacci, quién fundó una nueva fuerza supremacista que le podría quitar muchos votos, Salvini se enfrenta a una crisis interna en su formación mientras crecen las críticas de líderes leguistas del norte del país, bastión histórico del partido.

Muchos piden al vicepresidente y ministro de Transportes de Italia un cambio de rumbo que devuelva la Lega a su espíritu original, basado en defender el federalismo y las regiones norteñas. Tras más de una década sin casi ver puesto en cuestión su liderazgo, el malestar es tal que algunos piden su relevo, una renovación profunda o una estructura de mando menos centrada en su persona.