Manuel Tori RomaActualizado Viernes,

agosto

00:54La Liga de Matteo Salvini atraviesa horas bajas. El socio minoritario del Gobierno italiano ha perdido terreno en los principales sondeos del pa�s, en buena medida por el auge de Futuro Nacional, la nueva formaci�n ultraderechista liderada por Roberto Vannacci, quien hasta hace seis meses fue el vice de Salvini. Con las pr�ximas elecciones generales previstas, como muy tarde, para dentro de un a�o, la Liga necesita un cambio de rumbo que frene su declive, un retroceso que podr�a terminar afectando a toda la coalici�n de la primera ministra, Giorgia Meloni. Por eso, los principales barones leguistas han empezado a reclamar un giro en la estrategia. Si Salvini mantiene su posici�n, la presi�n podr�a desembocar en las pr�ximas semanas en una petici�n de celebrar un nuevo congreso del partido.El primero en dar el paso ha sido Attilio Fontana, presidente de la regi�n de Lombard�a y uno de los dirigentes con mayor peso territorial dentro de la Liga. En una entrevista concedida al Corriere della Sera, Fontana ha hecho p�blico el "malestar" que existe en la formaci�n, especialmente entre los sectores del norte, tradicional feudo del partido. "No se excluye ninguna soluci�n" para el futuro de la Liga, ha asegurado, al tiempo que ha defendido que la formaci�n "no teme la renovaci�n". Entre l�neas, el mensaje abre la puerta incluso a la salida de Salvini. "Pedimos revisar de forma sostenible y efectiva la configuraci�n de nuestro partido", ha afirmado Fontana. "Ahora hay una gran necesidad de hacerlo".Las cifras explican la inquietud. La Liga ha pasado del 34% que obtuvo en las elecciones europeas de 2019 al 6% que le atribuyen actualmente los sondeos. Y el dato podr�a seguir deterior�ndose si contin�a creciendo el apoyo a Vannacci. "Tenemos un problema y es necesario trabajar para encontrar una salida a este declive", ha reconocido Fontana, que considera imprescindible alcanzar una soluci�n "�til no s�lo para la Liga, sino para toda la coalici�n de derecha". El presidente lombardo asegura adem�s que el malestar "ya ha sido trasladado a la direcci�n del partido".Fontana representa a una parte importante de la Liga del norte, el territorio donde naci� la formaci�n antes de que Salvini transformara la antigua Liga Norte en un partido de �mbito nacional. Frente al giro ultraderechista adoptado por Salvini, este sector reivindica un funcionamiento m�s colegial y una vuelta a las ra�ces de la formaci�n, vinculadas al federalismo y al liberalismo econ�mico. Junto a Fontana han empezado a hacerse visibles otros dos pesos pesados territoriales: Luca Zaia, ex presidente del V�neto, y Massimiliano Fedriga, actual presidente de Friul-Venecia Julia. Un tr�o leguista que, en las pr�ximas semanas, dar� mucho que hablar. El eje Fontana-Zaia-Fedriga representa a la Liga que sigue siendo capaz de ganar elecciones en los territorios m�s industrializados del norte, mientras el partido pierde peso en el conjunto del pa�s. La formaci�n afronta as� una creciente divisi�n entre quienes respaldan a Salvini y quienes reclaman una renovaci�n. La pr�xima prueba llegar� el 20 de septiembre, con Pontida, la hist�rica reuni�n anual de los militantes de la Liga.La cita ser� especialmente complicada para Salvini. Ser� la primera sin Umberto Bossi, fundador del partido, fallecido el pasado marzo; la primera sin Vannacci, que el a�o pasado fue uno de sus grandes protagonistas; la primera con la Liga hundida en los sondeos por el avance de Futuro Nacional; y la primera con Fontana, Zaia y Fedriga alineados frente al actual l�der.En Pontida, Salvini se juega algo m�s que el respaldo de las bases: se juega evitar el aislamiento dentro de su propio partido. En el �ltimo congreso de la Liga, celebrado en abril de 2025, fue reelegido hasta 2029 sin oposici�n. Pero entonces el escenario era muy distinto. Ahora Vannacci ha superado a la Liga en algunos sondeos y Futuro Nacional ronda el 7%, una evoluci�n que preocupa tambi�n a Meloni. La primera ministra debe decidir si le conviene mantener dentro de su espacio pol�tico a un dirigente que cuestiona abiertamente su liderazgo o dejar que se consolide como una alternativa por la derecha.Para Meloni, el debilitamiento de Salvini podr�a ser un arma de doble filo. Una salida abrupta del l�der de la Liga podr�a proyectar una imagen de inestabilidad sobre el Gobierno. Pero el progresivo desgaste electoral del partido tambi�n amenaza con restar solidez a la coalici�n de cara a las pr�ximas elecciones generales. Mientras tanto, los barones leguistas preparan el asedio al Capitano.