El perfil duro contra la inflación de Kevin Warsh, presidente de la Fed, el pasado viernes en Jackson Hole, ha convencido al mercado para que empiece a descontar una próxima subida de los tipos de interés en la próxima reunión del 16 de septiembre. Pero a pesar de que las expectativas se han disparado, hay una parte del mercado que no lo tiene tan claro. El nuevo presidente de la Fed está muy interesado en imponer una especie de ley del silencio para el banco central, con su nueva estrategia de comunicación, pero lejos de avanzar hacia eliminar la famosa forward guidance, el pasado viernes hizo más de guía del mercado que nunca. "Las lecturas del PCE y del IPC de este verano fueron mejores de lo esperado; pero no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa", comentó. Y añadió: "Debemos estar seguros de que la inflación subyacente avanza hacia nuestro objetivo, de forma clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, todavía tenemos trabajo por hacer".

Los inversores interpretaron las palabras de Warsh como una señal clara de que los tipos van a subir en los próximos meses, y si antes de las palabras del presidente de la Fed se descontaba una subida de tipos de 25 puntos básicos en la reunión de octubre, ahora el mercado descuenta un 66% de probabilidades de que el alza se materialice en la reunión del próximo 16 de septiembre.