El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se ha estrenado en el simposio de Jackson Hole este viernes con un discurso en el que no ha querido entrar en la principal polémica del momento, la ampliación de las recompras de deuda a largo plazo por parte del Tesoro, pero sí ha dejado unos mensajes claves que apuntan en la línea de una mayor dureza de la Fed.

Con la intención de ganar credibilidad en el control de la inflación y de la política monetaria, Warsh ha asegurado que las cifras son "preocupantes" en lo relativo a la estabilidad de precios y que el banco central debe "centrarse principalmente en los precios en este momento" frente al mandato de respaldar el pleno empleo. El índice de precios de gasto de consumo personal (PCE) marcó un crecimiento anual del 3,7% en julio, mientras que la tasa de paro se mantuvo baja, en el 4,1%. Warsh ha insistido en que la inflación supera el objetivo del 2%, a lo que ha añadido una advertencia clave: "Me resultaría difícil describir las condiciones financieras generales como restrictivas".

Es decir, sugiere que hay margen para subir los tipos, actualmente en el rango entre el 3,5% y el 3,75%. Así lo anticipó ya el último cuadro de puntos de los gobernadores de la Fed, publicado en julio, en el que sugerían una subida de tipos en 2026 como consecuencia del repunte de la inflación por la guerra en Oriente Medio. De hecho, el presidente de la Reserva Federal ha afirmado durante su discurso que "los tipos de interés a corto plazo son la herramienta predominante para lograr el doble mandato" y que la estabilidad de precios no se conseguirá sola.