El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, ha mostrado este viernes su preocupación por la marcha de la inflación en Estados Unidos y abogó por un banco central más discreto para evitar reacciones en los mercados, basadas en sutiles cambios del lenguaje de sus comunicados.

“Aunque los datos de la inflación del PCE y el IPC del verano son mejores de lo esperado, no nos aclaran que las tendencias de fondo han mejorado de manera significativa”, aseguró Warsh en su primer discurso en Jackson Hole (Wyoming) como jefe de la política monetaria estadounidense.

Warsh ha recalcado que la Fed tendrá “trabajo por hacer” si la inflación no se sitúa pronto en el 2%, el objetivo de subida de precios que se marca la Reserva Federal.

Warsh, que apenas lleva unos meses en el cargo, ha resumido su mensaje en esta cita de banqueros centrales en pleno Wyoming asegurando que “hay una señal innegable: la responsabilidad de 65 meses de inflación sostenida y elevada”, que “recae directamente sobre el banco central”, sobre la Fed.

“Este es mi criterio: debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de forma clara y a la velocidad suficiente”, ha afirmado Warsh. “De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro trabajo, nuestro mandato y nuestra responsabilidad”, ha concluido en un mensaje muy esperado por el mercado, por ver si el presidente de la Fed mantiene o no una línea diferente a la marcada por la Casa Blanca de Donald Trump.