Meta aceptó pagar casi 18.000 millones para cerrar una demanda que la acusa de generar dependencia en niños y adolescentes. Más allá de la defensa de la empresa, el caso revela que la atención de nuestros hijos se ha convertido en uno de los negocios más rentables. Las notificaciones constantes, la reproducción automática de contenidos y otras funciones no son casualidad. Están pensadas para prolongar el tiempo de permanencia de los usuarios. Las familias tienen responsabilidades, pero no pueden enfrentar solas a corporaciones que invierten millones para captar y retener. La innovación no debe construirse sobre la vulnerabilidad infantil. Una sociedad que dice proteger a la niñez no puede aceptar que sean vistos como fuentes de datos o consumidores cautivos.Roberto Peláez. Lanús (Argentina)Una última fronteraMarruecos ha rechazado la repatriación de ciudadanos marroquíes fallecidos intentando llegar a Ceuta. Algunos estaban identificados. Esta vez no pretendían cruzar la frontera para entrar en España, sino en sentido contrario, para volver a casa y ser velados por sus seres queridos. Resulta difícil de comprender. Podemos debatir sobre inmigración irregular, devoluciones, seguridad o soberanía. Pero, ¿qué frontera se defiende de un muerto? La dignidad no debería terminar cuando termina la vida. Detrás de cada cuerpo hay una familia esperando despedirse. Hay una última frontera que debería pertenecer exclusivamente a la humanidad: la que separa a un muerto de los brazos de quienes todavía lo lloran.Visan Montesinos Pérez. Quart de Poblet (Valencia)Refugios audiovisualesCuando escucho críticas hacia las ayudas públicas al sector audiovisual, me pregunto qué valor otorgan esas personas a las incontables horas de entretenimiento o de trascendencia íntima que han sentido frente a una pantalla. Una película, una serie o un documental no sólo nos distraen, también nos ayudan a entendernos y a comprender mejor el mundo que nos rodea. A muchos nos han formado sentimentalmente y nos han servido de refugio en momentos complicados. Ojalá los que cuestionan este apoyo hagan un ejercicio de honestidad y reconozcan cuánto de lo que son se lo deben a las historias que alguien, alguna vez, financió para ellos.Elena Gené Subirán. ZaragozaUna heridaTengo 29 años y por primera vez me han dejado. Menudo privilegio, supongo. Nadie te explica que, a medida que creces, las rupturas están atravesadas por más matices. ¿Qué hacían mis padres a mi edad? Estoy en un punto de inflexión, con una ruptura de expectativas y una herida abierta en canal: la maternidad. Tal vez hay algo en mí que no está bien. ¿Por qué el deseo de ser madre no trasciende todo lo demás? Las condiciones materiales y económicas de mi generación no ayudan. ¿Seré yo la rara? ¿Es la mía una duda intergeneracional? Tal vez así es cómo debería ser tomada la cuestión de los hijos: como algo muy emocional y muy serio. Es muy difícil tomar una decisión así desde la levedad.Laura Ribas Lladó. Palma de Mallorca