La izquierda entra en tiempo de descuento. Con el Gobierno sumido en la enésima crisis de la legislatura, el curso político arranca con la única certeza de que tendrá un calendario judicial y electoral apretado, que culminará el carrusel de generales, autonómicas y municipales. E incluso cuando toda la atención está volcada en Ceuta, septiembre obliga al espacio a pisar el acelerador y despejar interrogantes. El socio minoritario del Gobierno, que ha aparcado durante semanas las negociaciones para dar forma a su proyecto, deberá decidir marca, candidato y alianzas en las próximas semanas. Izquierda Unida, parte de la coalición, ya estableció el plazo límite para el nombre y el liderazgo en septiembre, pero, de momento, no hay ninguna concreción. “Si no es septiembre, será octubre, pero no hay mucho más margen”, sentencia una dirigente de otra organización del grupo. El espacio político, que retoma este lunes las ruedas de prensa semanales, se juega también este mes buena parte de su credibilidad en el Ejecutivo, con la negociación de las medidas sobre vivienda pospuestas a final de julio. El grupo ya sufrió un revés en pleno agosto, cuando el PSOE anunció contra su criterio que prorrogaba la vida de la central nuclear de Almaraz (Cáceres), incumpliendo el pacto sellado en 2023. El contexto, con toda la atención desplazada en estos momentos a la gestión migratoria en la ciudad autónoma, tampoco parece ahora el más propicio. Pero la vivienda lleva desde diciembre de 2024 señalada como el principal problema de los españoles en el CIS, y la prórroga de los alquileres se ha convertido en una de las banderas de Sumar, que elevó el pulso al máximo por este asunto en marzo pasado. Aunque los socios pactaron congelar el precio de los arrendamientos hasta julio de 2028, los socialistas decidieron aplazar la aprobación del decreto en el último Consejo de Ministros de la temporada para evitar exponerse a otra derrota parlamentaria. El compromiso era abordarlo en septiembre, pero ni Junts ni Podemos, de momento, avalan el texto del Gobierno, y el partido de Carles Puigdemont, que suele negociar cada vez su voto a cambio de otros asuntos pendientes, desempolvó la semana pasada su propuesta para el traspaso de competencias en materia migratoria a Cataluña, tildada en su día de “racista” por los de Ione Belarra. Fuentes del grupo parlamentario ven con preocupación que las negociaciones en vivienda “estén paradas”, aunque desde el Ejecutivo creen que, a medida que se avance en la solución en Ceuta, “se retomará lo demás” y apelan a la “responsabilidad” de los grupos en el Congreso.“El nuevo curso tiene que llegar con avances concretos en derechos, salarios, vivienda y protección social. Son tres prioridades que deben situar la agenda social en el centro de la acción del Gobierno”, señalan fuentes del gabinete de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que apuntan también a las negociaciones para unos Presupuestos “expansivos” —que incluyan la prestación universal por crianza— y la financiación autonómica como principales tareas antes de culminar la legislatura. El registro del control horario para el cumplimiento de la jornada laboral y el pago así de las horas extra es también un elemento esencial en este curso.La crisis en CeutaLa entrada de unos 80.000 inmigrantes los pasados 30 y 31 de julio en la ciudad autónoma ha vuelto a poner contra las cuerdas al Gobierno y ha hecho notar las diferencias entre los socios. Sumar ha sido mucho más duro que el PSOE en su denuncia del “fracaso” de la política de externalización de fronteras de la UE y ha responsabilizado directamente a Marruecos de lo ocurrido. En privado, además, distintos altos cargos reconocen que el Gobierno, en particular el PSOE, ha ido “lento” en la respuesta, agudizando la crisis en Ceuta. Con todo, la gestión examina también a dos departamentos de Sumar: el de Juventud e Infancia, dirigido por Sira Rego (IU) y con competencia sobre los menores —lo que le ha permitido a la izquierda confrontar con PP y Vox, que rechazan la acogida—, y el de Sanidad, que ha debido reforzar los recursos para atender varios brotes infecciosos, y que tiene a Mónica García al frente. Pese a la ausencia de un liderazgo claro en el espacio, que se ha hecho evidente en esta crisis, como reconocen internamente, en Sumar defienden que ha habido “coordinación” y “coherencia política” entre los mensajes lanzados por sus portavoces. El espacio ante el ciclo electoral IU, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar tienen ante sí el reto de cerrar cuanto antes su proyecto conjunto para las generales a la vez que avanzan en sus coaliciones para las autonómicas y municipales. Sin saber aún qué vendrá antes, los de García, candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, dan prioridad a la cita del 23 de mayo, donde se juegan todo su poder en la Asamblea y los ayuntamientos de la región. Aunque se espera que la ministra apure al máximo los plazos para dejar el Gobierno, cada crisis se convierte en una prueba de fuego para sus aspiraciones electorales.Pese a que Comuns registró este mes en el Ministerio del Interior el nombre “Somos Partido Progresista” y en marzo Más Madrid inscribió como marcas “Nuevo Frente Amplio”, “Frente Popular” y “Nuevo Frente Popular”, las fuentes consultadas restan importancia a estos pasos y evitan, de momento, confirmar una denominación y mucho menos un candidato. “Toca retomar todo el trabajo hecho y avanzar”, apremian en Izquierda Unida, conscientes de que el contexto de auge de la extrema derecha y el “polvorín” de Ceuta han desplazado el eje del discurso. Las alianzas con otras organizaciones que ya forman parte del grupo parlamentario tampoco han avanzado en las últimas semanas, según reconocen fuentes consultadas en Chunta (que sí habla de algún contacto), Més y Compromís, formaciones que deben ocuparse también de sus propios comicios en 2027. Cada vez más distanciados del Ejecutivo, particularmente duros por la gestión en Ceuta y con la apuesta de Ione Belarra para la Comunidad de Madrid y de Irene Montero como referente en las generales, Podemos inaugura un curso en el que se juega su supervivencia. La formación, que solo cuenta con cuatro diputados en el Grupo Mixto, deberá decidir si reedita sus acuerdos con IU para el 28 de mayo. Y esclarecer si continúa su camino en solitario a las generales, lo que condicionará las opciones de la llamada izquierda alternativa. La organización está fuera ya de once parlamentos autonómicos, una posición de partida muy débil para levantar una campaña por todo el territorio. El tiempo apremia.
La izquierda arranca un septiembre caliente con las medidas sobre vivienda y su futuro en el aire
Los partidos de Sumar, pendientes de definir marca y candidato para las generales, se afanan en impulsar la actividad legislativa este último año de legislatura







