La promesa de renovación del espacio de Sumar tiene apenas un par de meses para empezar a tomar forma con credibilidad

La reflexión abierta sobre la configuración de la izquierda española al margen del PSOE para recuperar relevancia electoral ha dado pocos pasos concretos desde que se lanzó públicamente hace un mes, pero se ha ido aclarando el calendario en el que el producto de

ra-no-aclara-si-podemos-concurrira-en-solitario-a-las-andaluzas.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/espana/2026-03-21/belarra-no-aclara-si-podemos-concurrira-en-solitario-a-las-andaluzas.html" data-link-track-dtm="">esa reflexión debería tomar forma para tener alguna garantía de llegar con entidad política y organizativa a unas elecciones generales.

En este tiempo, el principal avance ha sido la renuncia expresa de la vicepresidenta Yolanda Díaz a liderar ese espacio político. Aunque los propios partidos implicados en la conversación daban a Díaz por amortizada, el paso atrás voluntario no es un gesto menor por parte de quien es el rostro más popular de la izquierda, y seguramente quien ha tenido mayor poder institucional. Ella es la persona que se echó a la espalda la tarea de superar el declive de Podemos y creó en torno a su figura la marca Sumar en 2023. La renuncia de Díaz debería servir para acelerar el debate sobre el liderazgo, uno de los grandes retos pendientes para la refundación de Sumar, con ese nombre o con otro. Es necesario que los que se vean como líderes empiecen a decirlo, y que se articule un mecanismo y un calendario para validarlos. Por ahora, el votante de izquierdas solo ve a personas rechazar el reto.