Agosto estaba marcado en rojo en el calendario de Sumar como el mes de la cuenta atrás para llegar a septiembre con la nueva arquitectura del espacio preparada para su presentación: marca, siglas y, sobre todo, el nombre de quien deberá asumir el cartel electoral tras la renuncia de Yolanda Díaz a repetir en las listas. Pero la crisis migratoria y humanitaria de Ceuta ha obligado a reconfigurar los tiempos. El calendario diseñado para el relanzamiento se ha visto arrollado por la realidad y la presentación en sociedad volverá a demorarse.El aplazamiento no rebaja la urgencia. Aunque el límite legal permitiría celebrar las generales incluso en agosto de 2027, Sumar trabaja con una previsión más exigente, la de unos comicios adelantados a la primavera y anteriores a las municipales y autonómicas de mayo. En ese escenario, finales de febrero o principios de marzo es la hipótesis más plausible; de ahí que la puesta de largo no pueda retrasarse más que unas pocas semanas. La maquinaria debe estar en marcha “en octubre”, admiten.Octubre es el límite para tener en marcha la nueva maquinaria por si las elecciones se adelantan a marzoPorque lo que Sumar necesita resolver este otoño no es solo un problema de calendario, sino de identidad. La coalición llega al último tramo de la legislatura tras encadenar roces por su funcionamiento orgánico, el reparto de poder y las listas, además de varios batacazos electorales bajo la batuta casi exclusiva de Yolanda Díaz. Todo ello contribuyó a precipitar su renuncia como líder del espacio. A esa crisis interna se suma el desgaste de ser el socio minoritario del Gobierno de coalición.La refundación pretende responder a esa doble erosión. Hacia dentro, reconstruyendo un espacio más horizontal entre Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid. Hacia fuera, recuperando un perfil propio que permita a la coalición diferenciarse del PSOE sin dejar de ser un socio útil del Ejecutivo.La crisis migratoria, y la respuesta a Marruecos han hecho más visible el distanciamiento con el PSOEY es precisamente en esa frontera donde Ceuta ha puesto a prueba ese equilibrio. La crisis migratoria y humanitaria ha hecho más visible de lo previsto el distanciamiento entre plurinacionales y socialistas, aunque en la dirección niegan que exista una estrategia deliberada de confrontación. “Se ha hecho más evidente de lo que se pretendía desde un punto de vista estratégico”, reconocen, pero atribuyen la situación a que los acontecimientos “han desbordado la agenda política”.Las discrepancias, en cualquier caso, existen y afectan a un asunto especialmente sensible, la relación con Marruecos. Dirigentes de IU como Antonio Maíllo o Enrique Santiago han mantenido una posición especialmente dura y han exigido responsabilidades a Rabat, al que atribuyen una “responsabilidad criminal” en las 141 víctimas mortales registradas durante la crisis. También han cuestionado la actuación del CNI y la falta de coordinación con el socio minoritario del Ejecutivo.El nombre del candidato está muy perfilado, pero se maneja con cautela para evitar quemarloPero las críticas, que otros socios prefieren suavizar, están supeditadas a una limitación objetiva. “Teniendo en cuenta que seguimos en el Gobierno y que quedan muchas carpetas que impulsar desde el Consejo de Ministros, hay que contemporizar las respuestas”, añaden desde la dirección. Un equilibrio que también condiciona el ambicioso decreto de vivienda, relegado ahora por la crisis de la frontera sur y vital para las aspiraciones del espacio. Sumar quería aprobarlo esta semana y congelar los alquileres hasta julio de 2028 para recuperar una agenda social propia. Pero también tendrá que esperar.En paralelo, la coalición mantiene bajo llave la nueva marca. “Pero está encarrilada”, deslizan intentando transmitir tranquilidad. La reciente inscripción de Somos en el Registro de Partidos Políticos ha alimentado las especulaciones en las últimas semanas, pero fuentes de la dirección niegan a La Vanguardia que esa vaya a ser la marca electoral definitiva.IU ha aprovechado el vacío de liderazgo para ganar protagonismo interno en las últimas semanasTambién se ha avanzado en la búsqueda del candidato o candidata, que no tiene por qué pertenecer a ninguna de las formaciones. “Lo ideal es presentarlo cuanto antes, pero para eso tenemos que tener todo bien montado”, explican desde la cúpula. “No serviría de nada precipitarnos y quemarlo por la crisis de Ceuta. Pero no solo por eso”, apostillan. “También quedan por cerrar las alianzas electorales”.El proyecto pasa por ampliar el perímetro con fuerzas territoriales como ya ocurrió en 2023 con Compromís, Chunta o Més. “No nos sobra el tiempo, pero aún quedan cosas por aterrizar para presentar algo potente que refuerce el espacio amplio y plural que representamos”, argumentan.La refundación deberá resolver también el reparto de poder. El paso atrás de Yolanda Díaz dejó un vacío de liderazgo que este agosto se ha hecho más visible que nunca y que IU ha aprovechado para tomar la iniciativa y ganar protagonismo mientras buena parte de los ministros mantenía su periodo vacacional. El nuevo modelo será más horizontal y buscará evitar el peso hegemónico que ejerció Movimiento Sumar con la vicepresidenta segunda.Ceuta ha retrasado el lanzamiento. Octubre dirá si Sumar ha conseguido reconstruirse sin romper con el PSOE y sin quedar desdibujado en la acción de gobierno.La quiniela del jefe de filasLa retirada de Yolanda Díaz abrió una carrera sucesoria que Sumar todavía no ha resuelto y que se ha ido estrechando a medida que algunos de los nombres que aparecían en las quinielas han ido descartándose. Pablo Bustinduy, uno de los primeros señalados, ha rechazado asumir la candidatura, al igual que Ernest Urtasun. Mónica García quedó fuera de la ecuación tras ser elegida candidata de Más Madrid a la Comunidad de Madrid, mientras que Sira Rego ha avanzado que no prevé concurrir a las generales de 2027. Junto a los cuatro ministros citados, también se ha enfriado la opción de Unai Sordo, cuyo nombre llegó a manejarse como posible candidato independiente.El abanico queda así abierto a un perfil ajeno a las cuatro formaciones que preparan la refundación. Todos coinciden en que el candidato o candidata no tiene por qué pertenecer a Movimiento Sumar, IU, Comuns o Más Madrid, una vía que permitiría buscar una figura con capacidad de representar al conjunto del espacio sin reproducir el esquema de liderazgo personal que encarnó Díaz. La dirección evita, en todo caso, dar por cerrada la quiniela.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro