Se acerca el ecuador de junio y en el entorno de Sumar se siente la presión por dar un paso simbólico antes del paréntesis del verano. Sin candidato, marca o nuevas adhesiones a la vista, el espacio navega la recta final del curso político, sorteando el goteo de escándalos de corrupción que asedian a su socio de Gobierno y las sucesivas crisis internas de varios de sus partidos. Desde Más Madrid —que suturaba hace apenas tres semanas la brecha entre dos de sus caras más visibles: Mónica García y Emilio Delgado—, pasando por el PCE — que prepara el próximo congreso de diciembre— o Movimiento Sumar —donde la pugna entre Lara Hernández y Verónica Martínez Barbero salía a la luz este martes entre acusaciones de acoso laboral contra la coordinadora del partido—. El espacio está calentito, las encuestas no son especialmente halagüeñas y, tras el pasado al lado de Yolanda Díaz en febrero, fuentes de los cuatro partidos coinciden: hace falta mover ficha.PublicidadDesde que el pasado 30 de mayo la nueva confluencia celebrara su tercer acto en Barcelona, tras las paradas de Madrid y Sevilla, el espacio ha permanecido, al menos de cara a la galería, en stand by. Diferentes fuentes de Sumar explican a Público que llevan semanas pisando el acelerador para acordar, por fin, una marca. La anunciarán, previsiblemente, la última semana de junio, si bien, tiran de prudencia, todavía no hay una fecha cerrada. Lo que sí es ya inamovible es que la marca reflejará la "coralidad" del nuevo proyecto. Una posibilidad, sugieren algunas voces, es jugar con la idea de "frente", en un guiño al lema que ha encabezado la gira de los últimos meses: Un paso al frente. En cualquier caso, matizan, no hay todavía un nombre definitivo: "Se debatirá en los próximos días".Volvemos sobre nuestros pasos. Coralidad. Esa es, apuntan fuentes del espacio, la clave de la nueva coalición. Un proyecto "horizontal", en el que los cuatro partidos hablen "de tú a tú" —lejos ya del desgastado corsé de Sumar— y que lleva gestándose desde el pasado verano, tras el estallido del caso Cerdán. Todo ello a través de una dirección política compartida y permanente, con caras de todos los partidos. Entre ellas, el portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Eduardo Rubiño; la propia coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández; la diputada y co-coordinadora de Comuns, Candela López o la responsable de Relaciones Políticas de IU, Amanda Meyer. La coralidad ha alcanzado también a las protocolarias ruedas de prensa de los lunes que, desde hace unas semanas, los cuatro partidos ofrecen en conjunto. Variando, semana a semana, a los portavoces. No es baladí, subrayan voces de la confluencia, para las que, a falta de un referente estatal —que represente al espacio en los debates o en el futuro cartel electoral—, hay ya muchas caras reconocibles, diversas y "de gran valor político". En un proyecto cuya esencia, completan, es de carácter confederal.Lo cierto es que la incógnita del candidato sigue sin resolverse. El gran favorito del espacio, el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, lleva meses enrocado en el no a tomar el testigo a su compañera en el Consejo de Ministros. También se han descartado ya los dirigentes de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, y Más Madrid, Mónica García. El primero, volcado en su actividad en el Parlamento andaluz; la segunda, como cabeza de lista en las próximas autonómicas en Madrid, en mayo de 2027. Tampoco Ernest Urtasun, ministro de Cultura, se ve como candidato. Voces de su entorno confirman a Público lo que él mismo ha repetido incansablemente en entrevistas y ruedas de prensa: estará para acompañar, no para liderar. En la quiniela de nombres ha llegado a aparecer el del secretario general de CCOO, Unai Sordo. Uno más para la bancada del no: "Mi compromiso es agotar mi último mandato al frente del sindicato", despejaba las dudas hace ya un mes en conversación con Público. Una última candidata ha resonado con fuerza intermitentemente, la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau."Estoy para ayudar en lo que pueda: charlas, tertulias, encuentros…", enumera, en conversación con Público, la activista y expolítica catalana. "Pero no para liderar", ataja, a renglón seguido. Tras ocho años como alcaldesa, sigue explicando, ha recuperado "intimidad y libertad". Sin dejar, eso sí, de seguir siendo objeto de "mentiras y campañas de difamación". Y es que, razona Colau, "sin poderes fácticos que te apoyen", entrar en política institucional se hace "muy duro".PublicidadEn cualquier caso, reconduce la conversación, lo que necesita la izquierda es apostar por "una dinámica colectiva e ilusionante". En otras palabras: evitar los liderazgos personalistas. De nuevo, coralidad. Ya no vale tampoco, continúa reflexionando, con una mera suma de partidos. "Hay que lanzar una nueva propuesta política que vaya más allá del hay que frenar a la ultraderecha", propone la exalcaldesa. Tras una década de actividad gubernamental, la izquierda alternativa, además de "mostrar lo que ha logrado", tiene que dibujar "nuevos horizontes ambiciosos". ¿La clave? Una palabra: vivienda. "Y conectar con otras movilizaciones, como la regularización de migrantes o las huelgas de la educación pública", añade Colau. Para ello, concluye, habrá que "apretar" a un PSOE en horas bajas, por lo menos lo que queda de legislatura: "Subir el tono y ponerle gas a la cosa".La sombra de la 'vía Rufián'Sumar no es el único proyecto que se mueve en el mar de la izquierda alternativa. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ultima estos días los preparativos de su tercer encuentro público en lo que va de año con otros referentes del espacio, después de reunirse en Madrid con Emilio Delgado y en Barcelona con Irene Montero. El próximo 19 de junio, el dirigente independentista viaja a València para charlar, en el escenario del Parc de Capçalera, con la candidata de Compromís al Ayuntamiento, Mónica Oltra. Una dirigente junto a la que Rufián se propone reavivar el debate sobre la unidad de las izquierdas, apenas un mes después de ofrecerse, desde el Club Siglo XXI de Madrid, como cabeza de lista de un frente que aglutine a izquierdas estatales y soberanistas. Un ofrecimiento al que pone trabas la dirección de su propio partido, Esquerra Republicana, empecinada en concurrir en solitario y con sus siglas.El papel que deben jugar los partidos soberanistas en la arena nacional lleva meses discutiéndose. Después de cuatro citas con las urnas —en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía— de las que las fuerzas de vocación territorial han salido, cuando menos, reforzadas. Especialmente elocuentes son los casos de Aragón y Andalucía, donde Chunta Aragonesista y Adelante se imponían —y con margen— a las alternativas que encarnaban IU, Podemos y Movimiento Sumar. De ahí que voces del espacio, con el portavoz republicano a la cabeza, lleven tiempo reclamando que los partidos con arraigo e identidad territorial tiren del carro de las próximas generales para evitar que el nuevo proyecto se mire sobre todo desde Madrid.
Una marca antes del verano y una coralidad de nombres a falta de candidato: los partidos de Sumar avanzan en la confluencia
Fuentes de Sumar explican a 'Público' que llevan semanas pisando el acelerador para acordar una marca.















