La crisis de la vivienda se ha convertido en el principal problema para los españoles, como muestran las encuestas mensuales que hace el CIS. La preocupación por la situación de la vivienda es generalizada (el 49% lo pone entre los tres principales problemas del país), pero no tanto como la necesidad de subir los impuestos. Tres de cada cuatro ciudadanos piden subir la fiscalidad de la vivienda y hacerla más progresiva como una forma de redistribuir los beneficios que están consiguiendo los propietarios en la actual escalada de precios.

El dato se extrae de la encuesta anual que hace el Instituto de Estudios Fiscales (dependiente del Ministerio de Hacienda), Opiniones y actitudes fiscales de los españoles. Este estudio, que entre otras cosas muestra la oposición creciente de los jóvenes a pagar impuestos, ha dedicado un módulo especial a la crisis de vivienda.

El sondeo refleja que una gran mayoría de la población reclama mayor progresividad en los impuestos sobre la propiedad de vivienda. En concreto, un 75% de los encuestados preferiría que las personas con más riqueza inmobiliaria paguen proporcionalmente más impuestos. Esto es, mayor progresividad en los impuestos sobre la vivienda.