En poco menos de una semana, un estudio de EY para la patronal de promotores Asprima y una jornada organizada por Fedea este viernes se quejan de lo mismo: los elevados impuestos que se pagan por la compra de vivienda en una crisis con precios récord y subida de dos dígitos el último año. En la compra los impuestos alcanzan el 24% del coste final, entre los que se cuentan el 9,7% de impuestos directos que asume el comprador y el 14,59% de los pagados en la promoción que el constructor le repercute en el precio. Con estos impuestos consigue España un 6,9% de su recaudación, pero solo dedica algo menos que un 1% del gasto público a vivienda.
En dinero, gasta 7.614 millones de euros, siete veces menos que los 52.200 que recauda. En proporción al Producto Interior Bruto, España dedica un 0,48% a vivienda y la recaudación con las compraventas asciende al 3,5%.









