Es uno de los movimientos empresariales del verano: la salida a bolsa de Shein, el gigante chino del 'fast fashion' online. En solo unos años, se ha convertido en uno de los principales operadores del sector gracias a un inmenso catálogo de productos y unos precios tan bajos que han llevado a Bruselas y Washington a poner en marcha aranceles para tratar de desincentivar sus envíos 'low cost'.

No es un salto al parqué que haya pillado por sorpresa al mercado. Al contrario. Es un movimiento del que lleva hablándose varios años y que es relevante por varios motivos. Por un lado, porque es una de las grandes salidas a bolsa de este año que no están estrechamente vinculadas a la inteligencia artificial (IA) o al sector puramente tecnológico. Por otro, porque supone saber cuánto vale una empresa que ha basado su actividad en los envíos a domicilio de moda, complementos y artículos de todo tipo, de bajo coste y consumo rápido y, que en diferentes ocasiones, ha sido cuestionada por su modelo de negocio.