Es uno de los movimientos empresariales del verano: la salida a bolsa de Shein, el gigante chino del 'fast fashion' online. En solo unos años, se convirtió en uno de los principales operadores del sector gracias a un inmenso catálogo de productos y unos precios tan bajos que llevaron a Estados Unidos y a la Unión Europea a poner en marcha aranceles para tratar de desincentivar sus envíos 'low cost'.
No es un salto al vacío que haya tomado por sorpresa al mercado. Al contrario. Es un movimiento del que lleva hablándose varios años y que es relevante por varios motivos. Por un lado, porque es una de las grandes salidas a bolsa de este año que no están estrechamente vinculadas a la inteligencia artificial (IA) o al sector puramente tecnológico. Por otro, porque supone saber cuánto vale una empresa que basó su actividad en los envíos a domicilio de moda, complementos y artículos de todo tipo, de bajo coste y consumo rápido y, que en diferentes ocasiones, fue cuestionada por su modelo de negocio.
Analizamos las claves de esta operación, que, además, se produce en un momento en el que las bolsas pasan, de un día para otro, de las mieles de las cotizaciones récord a lanzar señales de cierta alarma por el miedo a una burbuja generada por la IA y el alto endeudamiento tanto de las empresas como de los Estados.













