30 de agosto, 2026 - 06h00Mientras la clase política y las élites del país se muestran indiferentes e indolentes frente al momento complejo que se vive y que no terminan de entender en su real dimensión, sectores sensatos y responsables invocan la necesidad de impulsar un diálogo nacional con la participación de todos los sectores para sembrar una luz de esperanza en medio de la violencia e inseguridad que se vive. Representantes con amplia experiencia de la Iglesia católica, del mundo diplomático e internacional y quienes contribuyeron con su aporte para lograr el acuerdo nacional sobre la vigencia de la dolarización desde el año 2000 y la estrategia de reducción de la pobreza, hicieron un llamado a la reflexión (en el programa Controversia en radio Exa-Democracia) para saber escuchar primero y lograr acuerdos virtualmente de sobrevivencia ante la dramática situación actual.¿Por qué si se pudo antes, no se puede ahora? Dialogar dejando de lado los intereses personales, de grupos y del poder. Pasar del escritorio al territorio para escuchar las voces de quienes viven en extrema pobreza y miseria. Enfrentar la tragedia nacional que no se quiere comprender todas sus implicaciones.Valorar a profundidad y con seriedad las nuevas herramientas tecnológicas que son necesarias y fundamentales, el caso de la inteligencia artificial, pero que debiera servir para el bien y no para el mal ni para hacer daño y generar distorsiones y engaños, como hoy se manipula.Esto debe llamar la atención y la preocupación para lograr un remezón interno, un desarme de conciencias y hacer un halón de orejas a todos para entender el momento que se vive e impulsar un diálogo constructivo y eficaz, que arroje resultados concretos porque los diagnósticos abundan y ya se conocen. Dejar la polarización de posiciones, que ha sido tan dañina, aunque hoy se plantea una disyuntiva: o se trabaja a favor del bien o del mal, que aunque sea increíble identifica plenamente a los sectores que buscan cada vez que pueden el desbaratamiento del país. Aunque se califique de utopías, se impone la urgencia de lograr acuerdos nacionales y la concertación alrededor de la búsqueda de la paz y el desarrollo y enfrentar los grandes desafíos que tiene el país en medio del conflicto armado. Quién puede oponerse a la consecución de la paz, a menos que estén junto a las bandas criminales o inmersos en la narcopolítica en busca del poder y por ello se oponen a la aprobación de reformas para que las FF. AA. den un apoyo complementario a la Policía de largo plazo o la aprobación del proyecto de Ley Antimafias, que busca enfrentar estos males con mayor rigurosidad. Quién puede oponerse al fortalecimiento de la dolarización, el impulso a la generación de fuentes de empleo, la consecución de salidas de largo plazo a los problemas estructurales en los sectores de la salud, la educación, la seguridad social, a menos que sean personas insensatas que apoyan el paso a un narco-Estado o un Estado fallido. ¿Dónde está la universidad ecuatoriana para que contribuya eficaz y consistentemente en la búsqueda de las soluciones a los problemas? Cuidado se deja pasar el tiempo y cuando se reflexione sea demasiado tarde. (O)
Miguel Rivadeneira Vallejo: Con el bien o el mal | Columnistas | Opinión
(...) se impone la urgencia de lograr acuerdos nacionales y la concertación alrededor de la búsqueda de la paz...






