Desde la creación de Facebook, los escándalos por la falta de escrúpulos de su líder han marcado a la compañía, ahora llamada Meta

La situación a la que ha entrado Meta esta semana no es inédita. El acuerdo alcanzado en Estados Unidos para pagar hasta 18.000 millones de dólares para poner fin a las demandas sobre el daño que Facebook e Instagram provoca a los menores se suma al historial de polémicas del tintán tecnológico. De la explotación masiva de datos personales hasta una Eleinfraestructura que potencia la desinformación y premia los discursos que generan odio. Escenarios como el que acaba de producirse, en los que la compañía se ha visto obligada a pagar multas, modificar sus políticas y defenderse ante los tribunales en sus 22 años de historia.

Era marzo de 2018 cuando un grupo de periodistas de The New York Times, The Guardian y The Observer obtuvo una serie de documentos que revelaban que Cambridge Analytica, una consultora de análisis de datos vinculada al multimillonario Robert Mercer, había obtenido de forma ilícita información de unos 87 millones de usuarios de Facebook. Los datos fueron utilizados para elaborar perfiles de votantes de cara a las elecciones presidenciales de EE UU de 2016.