Galicia ha vuelto a secarse este verano. Tres de cada cuatro municipios están en alerta o en prealerta por sequía. Y, en un contexto de cambio climático, la previsión es que en los próximos años se van a reproducir las condiciones que han favorecido la escasez de agua de estos meses: muy pocas precipitaciones y olas de calor concatenadas que han agudizado la evaporación. La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, lanzó una propuesta para hacerle frente a la situación, que pasa por construir más embalses y estudiar las aguas subterráneas. Los expertos critican ambas vías. “No caben más embalses”, zanja uno de los especialistas consultados.
Vázquez tiene dentro de su Consellería las competencias sobre la gestión de sequías en la demarcación Galicia Costa, que es la que depende de la Xunta —en Galicia hay otras tres demarcaciones, de las que la Miño-Sil es la más relevante, que dependen del Gobierno central—. Ante la situación de escasez, su apuesta es levantar más presas porque, razona, sin ellas “el agua acaba en el mar”. Empezando por este concepto, los expertos rechazan la postura de la Xunta. “Conviene desterrar la idea de que el agua que llega al mar es agua 'perdida'. Esa visión refleja un profundo desconocimiento del ciclo hidrológico y del papel que desempeñan los caudales fluviales en el funcionamiento de los ecosistemas”, señala Horacio García, profesor de Geografía en la Universidade de Santiago de Compostela (USC).






