El Gobierno ha debilitado todos y cada uno de los elementos que fortalecen la pol�tica exterior.Marruecos est� midiendo la verdadera talla de Pedro S�nchez en pol�tica exterior. Los que presentan al presidente espa�ol como un l�der internacional solvente, capaz de ser la n�mesis de Donald Trump y de plantar cara a Israel, debieran explicar c�mo es posible que �l –y todo su Gobierno– permanezca sometido ante Marruecos, despu�s de la entrada en Ceuta de unas 80.000 personas. Una invasi�n a modo de guerra h�brida que rememora lo ocurrido en 2021 y que es imposible explicar sin la connivencia del r�gimen alauita. Los esfuerzos del Gobierno por buscar chivos expiatorios (ha culpado a las mafias, a los influencers de ultraderecha, e incluso al PP y a Vox de los hechos) para hacer pasar la invasi�n por una crisis migratoria, para no pedir explicaciones a Marruecos, denota una debilidad del Gobierno de Espa�a sin precedentes y desata sospechas.La fortaleza de un pa�s en pol�tica exterior no se mide por las declaraciones de sus dirigentes sino por su capacidad para definir y perseguir intereses nacionales claros, por su capacidad para tejer alianzas que le permitan tener peso en organizaciones internacionales y por su competencia para proteger a sus ciudadanos y empresas en el exterior (tras lo acontecido en Ceuta habr�a que a�adir tambi�n en el interior).Se mide por su coherencia, continuidad estrat�gica, y margen de maniobra. Y este Gobierno ha fracasado en todos y cada uno de esos objetivos. El asalto a Ceuta viola la integridad territorial y la defensa de nuestras fronteras, que es el primer inter�s nacional claro a proteger, como recoge el art�culo 8 de nuestra Constituci�n. La red de alianzas que ha tejido este Gobierno hace a nuestro pa�s vulnerable. Se ha enemistado con socios tradicionales como EEUU e Israel, que aportaban estabilidad y seguridad, para acabar entregado a pa�ses no alineados que no suman nada a los intereses de Espa�a ni de la Uni�n Europea a la que pertenece. Y todo para maquillar la imagen de un presidente abrasado que necesitaba agradar a unos socios poco homologables, como Sumar, Podemos o Bildu, para continuar en el poder.La protecci�n de los ciudadanos y las empresas espa�olas, en este caso dentro del propio territorio nacional, est� poni�ndose a prueba estos d�as con poco �xito. Los intereses de los espa�oles y de las empresas que viven y trabajan hoy en Ceuta est�n terriblemente comprometidos ante la incapacidad del Gobierno para asegurar que lo que ocurri� el pasado 30 de julio no se vuelva a repetir. En cuanto a la coherencia y la continuidad estrat�gica, estas se quebraron dr�sticamente el 14 de marzo de 2022 cuando Pedro S�nchez sin consultar al Parlamento cambi� la posici�n que Espa�a hab�a mantenido sobre el S�hara, y que estaba en l�nea con las resoluciones de Naciones Unidas, para pasar a abrazar las tesis de Rabat de considerar aquel territorio una autonom�a marroqu�.Nadie ha sido capaz de explicar las razones de este giro y por eso toma cada vez m�s cuerpo la tesis de que S�nchez est� siendo chantajeado por Marruecos. De hecho, en mayo de 2021 el Gobierno pidi� inicialmente explicaciones al pa�s vecino por la invasi�n y ahora ante los mismos hechos todo son genuflexiones. La entonces ministra Arancha Gonz�lez Laya convoc� aquel mismo mes a la embajadora de Marruecos en Espa�a, Karima Benyaich, para trasladarle su disgusto por los hechos, pero poco despu�s aquella posici�n de firmeza se desplom�, coincidiendo con el esc�ndalo de Pegasus y el hackeo de los tel�fonos de Pedro S�nchez y Margarita Robles. Desde entonces todo ha sido una alfombra para Marruecos. Gonz�lez Laya tuvo que dimitir en julio de 2021 y unos meses despu�s S�nchez quebr� la posici�n tradicional de Espa�a sobre el S�hara. La embajadora marroqu� ya hab�a dicho dijo aquello de "hay actos que tienen consecuencias".Ejercicio de 'realpolitik'Mientras la respuesta pusil�nime del Gobierno se agudiza, Marruecos no duda. Sigue desarrollando sin freno de ning�n tipo su objetivo de construcci�n nacional, que comparten conjuntamente Mohamed VI y todo el arco parlamentario y que pasa por el reconocimiento de su soberan�a sobre el S�hara y la incorporaci�n a su territorio de Ceuta y Melilla. El fin �ltimo de Marruecos es convertirse en una potencia regional en el Norte de �frica y en el Mediterr�neo Occidental, y en la v�a de entrada de las inversiones del mundo en el Sahel. Para lograr este prop�sito estrat�gico Marruecos ha hecho un ejercicio de 'realpolitik' ali�ndose con EEUU e Israel y multiplicando su gasto en defensa. Justo lo contrario de lo que ha hecho Espa�a. Esta misma semana Josep Borrell aseguraba en Televisi�n Espa�ola que la posici�n de Espa�a respecto a Israel y al gasto en defensa hab�a sido muy valiente. A la vista de los acontecimientos habr�a que valorar si valiente es sin�nimo de insensato.Mohamed VI sabe que su r�gimen sigue siendo una garant�a para Occidente porque sirve de freno al fundamentalismo isl�mico y sabe que Espa�a con este Gobierno no tiene nada m�s valioso que aportar. Sus bandazos le hacen un socio poco fiable para todos y por eso est� cada vez m�s aislado. De ah� que aproveche su debilidad. No es nada nuevo. Lo hizo en 1975 con la Marcha Verde aprovechando que Franco agonizaba y lo vuelve hacer ahora al ver que S�nchez est� llegando a su fin.*I�aki Garay es director adjunto de EXPANSI�N