El complejo Corteza atraviesa una etapa de consolidación y crecimiento a partir de una estrategia que busca combinar gastronomía, servicios y salud en un mismo espacio. En ese proceso, el restaurante Oliva acaba de completar una mudanza interna que implicó mucho más que un cambio de local: la marca amplió su capacidad, renovó su propuesta y sumó servicios para cubrir distintos momentos del día.
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Lisandro Pacheco, uno de los dueños de Oliva, explicó que el restaurante pasó a ocupar el espacio donde anteriormente funcionaba Le Pain Quotidien , una ubicación que consideraron más conveniente para el desarrollo de la propuesta gastronómica. “No fue solamente una mudanza, sino una evolución de Oliva”, resumió al describir el proceso.
El nuevo salón permite recibir hasta 70 personas en el interior, frente a los 60 cubiertos que tenía anteriormente. A esto se agrega una cava, pensada como un espacio reservado para reuniones, encuentros y eventos privados.
Una propuesta que busca cubrir todo el día








