La vivienda sigue siendo el gran quebradero de cabeza para muchos espa�oles, aunque asomen signos de aparente debilidad en la demanda. Es solo un espejismo.La compra de vivienda cay� el pasado mes de junio por noveno mes consecutivo, seg�n los datos que manejan los notarios, pero eso no ha impedido que los precios sigan creciendo. La aparente paradoja invita a pensar que los inversores estar�an perdiendo el inter�s por este sector, lo que provoca que se cierren menos operaciones, pero al mismo tiempo sigue habiendo una gran bolsa de demanda embalsada. El Banco de Espa�a cifra en unas 750.000 el n�mero de viviendas que faltan para hacer frente a esa demanda. Y hasta que ese d�ficit no se reduzca radicalmente va a ser dif�cil que los precios se contengan. Seg�n los notarios, la compra de vivienda ha ca�do un 4%, aunque los precios siguen subiendo un 8%. Acabar con este desajuste no va a ser sencillo ni r�pido, entre otras cosas porque el d�ficit de vivienda lejos de reducirse sigue creciendo. Cada a�o se forman del orden de 220.000 familias y sin embargo se construyen unas 100.000 viviendas. �D�nde habitan todas esas personas? Un buen n�mero pasa a formar parte de eso que se llama la exclusi�n residencial, que se materializa en hogares compartidos (con allegados o familiares), precariedad habitacional o alejamiento de los centros neur�lgicos y de trabajo. Todos esas personas, muchas de ellas vulnerables, est�n esperando una soluci�n, que no puede ser otra que la construcci�n en el menor tiempo posible de vivienda all� donde se necesite. Y todas las medidas que no contribuyan a esto est�n condenadas al fracaso. Los poderes p�blicos tienen que facilitar la producci�n de suelo y tienen que poner en marcha los incentivos necesarios para que los inversores y los constructores se pongan a hacer esas viviendas. Si adem�s quieren ayudar a los m�s vulnerables existe margen fiscal e incluso avales en la concesi�n de las hipotecas para hacerlo (uno de los mayores problemas entre los j�venes es que aunque tengan ingresos no tienen ahorros para acceder al cr�dito). Solo la fuerte aparici�n de oferta puede contener los precios y hacer a medio plazo que el hogar medio espa�ol no destine m�s del 35% de su renta disponible a pagar su hipoteca, que es lo que se considera razonable, frente al 44% de media que destina en la actualidad. Sin vivienda es dif�cil que un pa�s como Espa�a pueda rejuvenecerse.