Caja negraAhora lo que se lleva es que parezca que no eres influencerTuristas en M�laga.EfeActualizado Jueves,

agosto

00:09Audio generado con IAEs mejor que nos vayamos haciendo a la idea de que se ha acabado el verano. Si hacemos balance o miramos el m�vil -que al final es lo mismo- para repasar lo vivido, descubriremos que en realidad tampoco es que hayamos vivido tanto. Hemos hecho fotos. Hemos subido fotos. Hemos visto las fotos de los dem�s. Hemos comprobado que a nuestra cala secreta han llegado 138.000 stories. Y hemos intentado parecer espont�neos porque el gran tema de este verano, el tanga, es en realidad un debate sobre la autenticidad.Durante d�cadas hemos sabido c�mo andaba la econom�a mirando la longitud de las faldas (Hemline Index), la de las barbas o el precio del pintalabios (Lipstick Index). Este verano los auditores han descubierto en el tanga un nuevo indicador con el que, extrapolando, podr�amos concluir que la econom�a va muy bien o fatal, porque ya solo nos queda poner el culo.El tanga fue durante un tiempo una declaraci�n de intenciones. Aqu� est� mi culo y ustedes ver�n c�mo se lo toman. Pero ahora se revela como una declaraci�n de naturalidad. Aqu� est� mi culo y me da absolutamente igual lo que pienses. El problema es que no es tan f�cil parecer que te da igual. Hay que estar muy pendiente del �ngulo, la postura, la luz, el bronceado, la depilaci�n, las partes invisibles. La despreocupaci�n es toda una disciplina que se ha convertido en la tumba de los influencer. Nos ense�aron tan bien c�mo se fabricaba una vida perfecta que ahora ya s�lo vemos la f�brica. Por eso ahora lo que se lleva es parecer que no eres influencer. El v�deo sin editar. La habitaci�n desordenada. La cara reci�n levantada. El cuerpo sin pose. El �os ense�o esto porque me lo hab�is preguntado�, aunque nadie haya preguntado nada.El �ltimo malabarismo de la autenticidad lo ha dado Cantabria, donde van a construir una piscina con olas. Cuarenta millones para fabricar algo que el mar lleva millones de a�os haciendo gratis. Y todo porque la ola natural no siempre llegaba c�mo y cu�ndo quer�amos. El verano de 2026 pueda resumirse como el verano en que hemos pasado de vivir las cosas a producirlas, de forma que parezca que, improvisadamente, las hemos vivido. Por eso lo m�s aut�ntico que nos queda de este verano es que sin duda ha terminado, con lo que para saber c�mo va la econom�a nos tendremos que volver a bajar los pantalones.