Reflexiones por carta sobre las condiciones laborales, la angustia de los ceutíes, la accesibilidad para los bebés y la ostentación en las redes sociales

Entras a trabajar en una empresa privada, te esfuerzas, lo das todo, pero nunca es suficiente. Te exigen más a cambio de menos, buscan eludir el pago de complementos retributivos, empeoran lentamente tus condiciones de trabajo y buscan indicios para ver motivos de despido. Ves el empleo público como una vía de escape, de estabilidad, de mejor salario, mejor conciliación, mejores condiciones. Opositas con el recuerdo amargo de tu última experiencia, lo consigues. Enhorabuena, por primera vez en tu vida tu esfuerzo es recompensado. No todos pueden ser funcionarios, pero el acceso a la función pública no se colapsa solo, lo están colapsando las empresas privadas.

Luis Domínguez Gutiérrez. Toledo

En Ceuta todos conviven como buenos vecinos que han aprendido a valorar a las personas con independencia de sus credos. Compartimos nuestras vidas, nuestros miedos y alegrías. Creemos firmemente en la vida, en los derechos humanos y en el Estado que los sustenta. Ahora, miles de personas han irrumpido en nuestras calles, en nuestras vidas. Y nos desbordan. Por eso, cuando pedimos ayuda, no es por xenofobia ni racismo. Es sencillamente porque no podemos solos. Nos indignan la incomprensión, la manipulación, el oportunismo y los interesados. Vengan de donde vengan. Pero sobre todo, nos indignan los juicios de valor sobre el sentir de todo un pueblo, hasta ahora, abandonado a su suerte.