Desde el momento en que se cerraron las urnas en julio de 2023, Sánchez sabía que conservaría su asiento en la Moncloa tanto como que cada semana sudaría la camiseta para sacar adelante en el Congreso casi cualquier propuesta. La voluble relación con Junts y la inestable mayoría que le permitió repetir en el Gobierno ha derivado en una sequía legislativa sin precedentes en democracia. Se cuentan por decenas los proyectos atascados —en tramitación o directamente no presentados— por la falta de garantías parlamentarias. El síntoma más evidente es que no hay un proyecto de Presupuestos Generales del Estado aprobado desde 2022.

Antes del parón de agosto, el jefe del Ejecutivo se jactó de haber aprobado 74 leyes en lo que va de legislatura, aunque el registro del Congreso de los Diputados eleva esa cifra a 79. Pedro Sánchez reivindicó esos datos para ensalzar el funcionamiento del Gobierno pese a las continuas derrotas a las que tiene que hacer frente en la Cámara Baja —más de 40 tan sólo en el último período de sesiones— y la asfixiante agenda judicial que tiene alrededor y que se reactivará en septiembre. Félix Bolaños subió incluso la apuesta en X y celebró que el Ejecutivo haya aprobado más leyes esta legislatura que cualquier parlamento autonómico.