Picor, irritación, sensación de incomodidad o sequedad son algunas de las molestias que pueden aparecer en la zona íntima durante los meses de verano. El calor, la humedad y algunos hábitos propios de esta época (como estar en la piscina o la playa) pueden favorecer la irritación de las partes íntimas del cuerpo, especialmente en mujeres con la piel más sensible.La explicación está en la combinación de varios factores que coinciden durante las vacaciones: sudoración, ropa húmeda, fricción, bañadores, cloro, sal, depilación o una mayor actividad sexual. Conviene recordar, además, que la vagina cuenta con un ecosistema propio en el que los lactobacilos desempeñan un papel importante en el mantenimiento de un pH ácido y en la protección frente al crecimiento excesivo de determinados microorganismos."El gran error en verano es pensar que el aumento de sudor o los baños en la piscina se solucionan lavando la zona íntima con mayor frecuencia o utilizando geles corporales comunes. Esto solo reseca la mucosa y altera su pH natural. No se trata de limpiar más, sino de limpiar mejor, respetando el ecosistema de defensa natural de la zona", explica Rocío Corrales, Brand Manager de Arganour.Factores que pueden favorecer las molestias íntimasDe acuerdo a los consejos de Rocío Corrales, esto es lo que hay que evitar:Permanecer con el bañador húmedo: pasar mucho tiempo con ropa mojada mantiene la zona húmeda y puede favorecer la irritación, especialmente si existe fricción. Por eso, es recomendable cambiarse después de nadar y no permanecer durante horas con el bañador mojado.El calor y la sudoración: las altas temperaturas aumentan la transpiración y, junto con la ropa ajustada, pueden generar un ambiente de mayor humedad y fricción alrededor de la vulva. Mantener la zona seca y utilizar prendas transpirables puede ayudar a reducir las molestias.El cloro y el agua del mar: el contacto con el agua de piscinas o del mar puede resultar irritante para algunas personas, sobre todo cuando la piel ya está sensibilizada. Si existe irritación, conviene aclarar la zona con agua y cambiarse la ropa húmeda.La ropa ajustada: leggings, pantalones muy ceñidos o tejidos poco transpirables pueden aumentar el calor, la humedad y la fricción. En verano es preferible optar por prendas holgadas y tejidos que permitan una buena ventilación.La depilación: el rasurado o la depilación pueden producir irritación, pequeños traumatismos o sensibilidad en la piel de la vulva. Si después de depilarse aparece escozor, conviene evitar productos perfumados y cualquier otro posible irritante.Los cambios de rutina: los viajes, las jornadas fuera de casa y los cambios de hábitos pueden hacer que pasemos más horas con ropa húmeda, ajustada o sudada. Más que modificar el equilibrio vaginal por sí mismos, estas circunstancias pueden favorecer la humedad y la fricción de la zona externa.Una mayor frecuencia de relaciones sexuales: el aumento de la actividad sexual puede provocar irritación por fricción, especialmente si existe sequedad. En estos casos, un lubricante adecuado puede ayudar a reducirla. Además, el uso de preservativo sigue siendo importante para prevenir infecciones de transmisión sexual.Cuidado con lavar demasiadoAnte el olor, el sudor o la sensación de incomodidad, puede resultar tentador aumentar la frecuencia de los lavados o utilizar productos específicos para la higiene íntima. Sin embargo, la vagina no necesita lavados internos: tiene sus propios mecanismos de limpieza y regulación. La higiene debe centrarse la parte externa, y realizarse de forma suave, evitando duchas vaginales, perfumes, desodorantes íntimos y productos que puedan irritar.Además, no todo picor, escozor o cambio en el flujo significa que exista una infección. Si las molestias son intensas, persisten o aparecen síntomas como flujo anormal, mal olor, dolor, lesiones o sangrado, es recomendable consultar con un profesional sanitario para determinar la causa y evitar recurrir a tratamientos por cuenta propia.