Cuando se habla de la piel en verano es normal pensar en las quemaduras solares, pero los cambios van a veces más allá. Muchas personas notan que la dermatitis se activa, que el acné reaparece o que la rosácea se irrita más de lo habitual. Aunque se pueda pensar que el calor, el sudor y el sol son los principales culpables, hay otro sistema menos visible que también influye: la microbiota intestinal.
Qué es y cómo funciona el eje intestino-piel
“El denominado eje intestino-piel describe la comunicación que existe entre el aparato digestivo, el sistema inmunitario y la piel”, explica la doctora Susana Torres, oncóloga y coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar. “La dieta puede modificar la microbiota intestinal y algunos compuestos producidos por estas bacterias pueden intervenir en la regulación de la inflamación. Además, se han observado diferencias en la microbiota de personas con dermatitis atópica o psoriasis frente a personas sin estas enfermedades, aunque todavía no se puede afirmar que esas alteraciones sean su causa directa”, añade.
Una revisión publicada en 2022 analizó sistemáticamente la relación entre microbiota intestinal y enfermedades cutáneas e identificó los mecanismos por los que la disbiosis intestinal puede afectar a la piel. Por un lado, la inflamación produce una reducción de la capa de moco intestinal. Además, aumenta la permeabilidad intestinal, lo que favorece el paso de microorganismos a través de la barrera intestinal y dispara la producción de productos inflamatorios. Esto a su vez produce una respuesta intensa del sistema inmunitario. Todos estos factores son disparadores de crisis en las enfermedades cutáneas asociadas a alteraciones inmunitarias, como la psoriasis, la dermatitis atópica, el acné vulgar y la rosácea.










