La clave está en adaptar la rutina cosmética al calor. No es novedad que en verano la piel envejece más rápido -el combo de altas temperaturas y mayor exposición solar pasa factura-, pero sí lo son los nuevos productos salvavidas que alivian la larga lista de problemas que aparecen cuando el termómetro supera los 35 grados, sobre todo en ambientes húmedos. El calor dispara la sudoración y, con ella, llegan la deshidratación, la sequedad y la tirantez. También se acelera el fotoenvejecimiento: las arrugas y manchas del futuro empiezan a gestarse ahora, y los brotes de acné, dermatitis y otras afecciones se multiplican. Una de las paradojas del verano es que en estos meses la piel se ve más bonita que nunca, pero en realidad es cuando más dañada está.

La buena noticia es que el universo de la cosmética ha mejorado y especializado las soluciones para la piel afectada por el calor: en 2025 no solo hablamos ya de brumas, cremas y geles que dan sensación de frescor e hidratan la piel, sino también de productos tan vanguardistas como herramientas de crioterapia, productos drenantes, sprays efecto hielo y máscaras de fototerapia con luces LED que ayudan a cuidar, calmar y refrescar la piel ante el calor.