El primer cruceHay una variedad muy espec�fica de jeta que no es que abuse de los dem�s, sino que desaf�a de manera sostenida los l�mites de la estupefacci�n ajenaUna ardilla en el parque del Retiro de Madrid.Actualizado Jueves,
agosto
00:09Audio generado con IAEn una cena veraniega, de esas en las que la brisa y el Alberdi agudizan el ingenio, mi amigo Jos� nos habl� del hombre ardilla. Seg�n su teor�a, el hombre ardilla es una variedad muy espec�fica de jeta: no tanto el que abusa de los dem�s como el que desaf�a de manera sostenida los l�mites de la estupefacci�n ajena. Su principal talento consiste en hacer algo que cualquier persona normal considerar�a demasiado y acto seguido superarse.El hombre ardilla no es un simple caradura. El caradura pretende pasar por decente. Necesita una excusa, una versi�n de los hechos, un modesto andamiaje moral que le permita defender aquello que acaba de hacer. El hombre ardilla, no. El hombre ardilla no finge virtud: despliega superioridad. S�, soy un jeta. S�, acabo de hacerlo. �Y qu�?Hay un componente ligeramente s�dico en su comportamiento: el hombre ardilla disfruta de la estupefacci�n que provoca. Cuando la v�spera de un puente llama para declarase enfermo, ni siquiera finge una tos o imposta una ronquera. No. El hombre ardilla quiere que sepas que est� mintiendo. Disfruta de nuestros rostros ojipl�ticos, de nuestras mand�bulas en ca�da libre. ��Y cuando creemos que ha alcanzado el l�mite objetivo de la desfachatez, vuelve a actuar!�. No se limita a ganar, ha de hacerte saber que ha ganado: como un ladr�n que en lugar de escabullirse con el bot�n se quedara a ense��rtelo. ��Ese es el hombre ardilla!�, remat� Jos�, golpeando su copa contra la mesa.Ya est�bamos en los postres cuando Pilu, con la mirada fija en su sexto vermut, se atrevi� a preguntar: �Pero, �por qu� �el hombre ardilla�? �Qu� tiene que ver? �Por qu� no cuervo? �Gusano? �Sabandija?�. Jos� puso entonces cara de satisfacci�n, y levantando el dedo �ndice y bajando levemente la voz dijo: �Por la actitud�. La ardilla te mira con simpat�a mientras se come aquello que te acaba de robar: ese rostro, con esas dos bolas que le inflan los mofletes mientras traga y esa mirada de suficiencia desde su rama del �rbol.Desde aquella cena he empezado a detectar hombres ardilla por todas partes. No siempre es f�cil reconocerlos, pero Jos� asegura que en verano desarrollan capacidades extraordinarias. El hombre ardilla, por ejemplo, puede cruzar Espa�a, desde Canarias hasta los Pirineos, sin tocar el suelo.







