0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialTumbada en la hierba, aparto de un manotazo un pensamiento dañino. Uno de esos que asaltan nuestras cabezas como avispones, o ratas. ¿Quién no tiene alguno, amenazando el verano? Lo aparto, decía, y sigo a mis cosas: escucho en bucle Wild is the wind (Salvaje es el viento), en versión de David Bowie, mientras vigilo una pequeña cabra que lleva dos días sola en esos riscos. Por alguna razón que sólo le importa a ella, prefiere ir a su aire y se ha desmarcado del grupo. Supongo que no hay que preocuparse, cada cabra será un mundo. LVHoy, la música de Bowie envuelve sus saltitos en una atmósfera irreal, azul grisácea, de cabra fantasma. Ayer la observé con la versión de Nina Simone del mismo tema y parecía otra, más terrena y apasionada. Hubo un momento de piano, de arpegios frenéticos, en que creí que se despeñaba, pero el animal no perdió la finura y Simone resolvió lanzando al viento cualquier desespero amoroso. Ahora indago en el efecto Bowie en la cabra, y el grumo neuronal dañino vuelve a atacarme. Es un auténtico pensamiento rata.Hay gente que se ha quedado en nada, consumida por un pensamiento infectadoAparece también cuando cocino. No lo veo venir y ahí está, con esos dientecitos, mordisqueando mi cuello. Entonces me lío a golpes hasta que se aleja morado, lelo, reptando. Es importante ahuyentarlo antes de que llegue al pecho, se agarre en forma de angustia y acabe por fundirse contigo. Y ya no distingas entre el artefacto dañino y tú.Hay gente que se ha quedado en nada, consumida por un pensamiento infectado que le entró en sangre. Por eso hay que reaccionar a tiempo y pelear a muerte. Dirán los expertos que es mejor dejarlos pasar, pero a veces no queda más remedio que agarrarlos con fuerza, arrancarles el pelo o los ojos o lo que se pueda.Por la noche, contemplo la hermosa aparición de media luna naranja entre montañas, atravesando nubes. De pronto, asoma el maldito pensamiento rata y ya sólo puedo liarme a tiros con él. Saco un revólver, qué sé yo, y disparo unas 18 veces, asustada de mí misma. El cielo se tiñe de rojo, a ese pensamiento lo he dejado seco y yo, aún con la respiración agitada –salvaje es el viento, pienso, claro– me acabo el vino contemplando la estela de esta media luna en el mar. De momento.
Pensamientos rata, por Clara Sanchis Mira
Tumbada en la hierba, aparto de un manotazo un pensamiento dañino. Uno de esos que asaltan nuestras cabezas como avispones, o ratas. ¿Quién no tiene alguno, amenazando el verano? Lo aparto, decía, y sigo a mis cosas: escucho en bucle Wild is the wind (Salvaje es el viento), en...







