Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00“Tigre,/ tigre de mi vida,/ vos sos la alegría/ de mi corazón”. El estribillo que intercala De la Espriella en sus discursos taladra mi cerebro desde el domingo. Pese a ser un firme opositor, me sorprendo cantándolo involuntariamente. Así de invasivo y eficaz es el influjo mental del De la Espriella style, un modelo de adoración al líder político que mezcla el furor de las barras bravas, la devoción religiosa y el marketing de una popstar. Y perdonarán el spanglish, que en lo sucesivo será el dialecto de una patria afincada en Miami. Con las mismas trompetas, los bombos marciales y el voseo, el tal estribillo es un calco grosero del himno del Club Atlético Tigre, de Buenos Aires, solo que donde la hinchada argentina corea: “Sabes,/ todo lo que quiero/ es llevarte adentro/ de mi corazón”, los estrategas abelardistas pusieron: “Vamos,/ vamos colombianos/ a ganarle a Petro/ por nuestra nación”. Y es que, además de la Florida trumpista, De la Espriella tiene como referente en Argentina al león Javier Milei, con similar estridencia, agresividad, petulancia y chabacanería.“Tigre,/ tigre de mi vida,/ vos sos la alegría/ de mi corazón”.¿Cómo es que un proceso electoral deriva en un ejercicio mesiánico de culto a la personalidad? ¿A qué horas se impone en un país el tele pastoreo animalesco de un showman? ¿Por qué millones de personas aceptan ser tratadas como una manada? ¿Una manada de qué? De tigres no puede ser, pues estas fieras no andan en grupo. Y si es de ovejas, qué peligro ser gobernadas por un tigre. Por eso, al primer presidente therian de Colombia conviene advertirle que los 12.708.312 de compatriotas que no votamos por él esperamos ser tratados como ciudadan_s, no como animales. Al igual que en Estados Unidos y Argentina, los ases del algoritmo y la manipulación digital han triunfado. Casi trece millones de abelardistas siguen ciegamente a su figurín, sin importarles si hizo su fortuna de la mano de paramilitares, narcotraficantes y estafadores. Lo más indignante es que, como desde el plebiscito de 2016, mucha gente votó inconforme, sí, pero además engañada, emberracada. En 2022, el estigma fue tildar a Petro de guerrillero, y no, tocaba aclarar que, como Mandela o Pepe Mujica, es un exguerrillero reintegrado a la vida civil. Esta vez inventaron que el guerrillero es Iván Cepeda, lo que resulta aún más injusto, porque él nunca ha militado en una agrupación subversiva, y por consiguiente nada tiene que ver con los crímenes de las FARC ni con los 18.677 menores que reclutaron. ¿Que no es tiempo de llorar? Claro que sí: de dolor, por haber dejado escapar la victoria de una opción digna, y de gratitud, por la campaña austera y honesta que se hizo, con los costos que eso implica. El voto de opinión se volcó a favor de Cepeda en la segunda vuelta, las bases del Pacto y miles de activistas impulsamos una inmensa ola de sensatez, una avalancha de 3.020.351 votos que por poco consolidan una épica remontada. A punta de petrofobia, inteligencia artificial, noticias falsas, retórica agresiva, videoclips, eslóganes y canciones, esta vez la política espectáculo consiguió cautivar y entretener. Pero como gobernar no es actuar en tarimas con pantallas gigantes y fuegos pirotécnicos, una vez concluida la campaña, el reality empieza a acusar los embates de la realidad. Los de siempre ya van saliendo de entretelones a ocupar el lugar de los nunca. Terminado el show, llega la hora de la verdad. Tendremos cuatro años para asimilarla y enfrentarla. Ya veremos qué tan falso es eso de que Cepeda es un guerrillero, y qué tan cierto que de la Espriella es un fantoche autoritario títere de Trump. CODAS1. Nadie es profeta en su tierra. El costeño rolo no ganó en Bogotá ni en ningún departamento de la costa.2. La nueva noticia falsa es que el repunte de Cepeda obedeció a un presunto voto fusil. Cruzando resultados y datos demográficos, La Silla Vacía demuestra que la remontada se dio en las ciudades, no en estratos rurales bajo el dominio de grupos armados.Por John Galán CasanovaPoeta y ensayista bogotano. Premio nacional de poesía joven Colcultura, 1993. Premio internacional de poesía "Villa de Cox", 2009.Conoce más