Hielo y cenizasComo homenaje a la abuela, el nieto reproduce ahora su acumulaci�n capilar en plan torre de BabelXavier Col�sActualizado Jueves,
julio
23:18Audio generado con IAReci�n regresado de Tallin, surco la noche malasa�era junto a un viejo colega de Mosc� y un portadista de la competencia. De mi boca se siguen cayendo ingenuidades de guiri, ese ser que —como los ni�os y los borrachos— no entiende lo que pasa pero siempre dice la verdad: -Esto de los bigotes... �cu�nto va a durar? �Queda mucho?Estalla la risa ante mi marcianada de la hora en punto y me callo pensando eso de que "cada generaci�n se rebela contra sus padres y traba amistad con sus abuelos". Esta m�xima de Lewis Mumford —el pobre se refer�a a tendencias arquitect�nicas, pero la palm� en 1990 y no se va a quejar de esta columna— se ha hecho carne, o m�s bien pelo, en la cohorte de los zetas o como los llame la sociolog�a urgente que se maneja por aqu�. Como homenaje a la abuela, el nieto reproduce ahora su acumulaci�n capilar en plan torre de Babel, pelo largo sin que cuelgue, todo hacia arriba, un corte de mangas a la ley de la gravedad y a la de renta antigua. Y como homenaje al abuelo, se incorpora ese bigote de camarero con experiencia, que en su versi�n abreviada y en una cara joven da un aire de teclista sin banda; igual que la chupa de motero es la moto de los que no tenemos moto. As� que entre el casco de pelazo con �nfulas de tirabuz�n y el bigote domesticado hemos celebrado el A�o Franco sin incurrir en gasto extra y honrando a los que m�s se lo merecen: los que sufrieron al Paqu�simo. La permanente ha resultado ser, como su nombre anunciaba, eterna; pero ya no se hereda, se yuxtapone: pasean con ella adornados nieto y abuela, en formaci�n, desairando a pap� y a su r�gimen del 78 que tanta barba gastaba. Resulta que la paz y la democracia no las trajo la maldita Constituci�n: hubiese brotado igual arando y bailando pasodobles. Hace unos a�os que en Espa�a no hay guerra civil porque en el desv�n ya no tenemos rifles, sino bicicletas y colchonetas de playa. Est�n los tertulianos, que son nuestros gladiadores y pelean por nosotros. Los constituyentes nos dejaron fuera de la jaula mitos marginales para entretenernos: la derecha sigue convencida de que la rep�blica puede ser estable en cualquier sitio menos en Espa�a y la izquierda considera normal ondear cualquier bandera del universo salvo si es la espa�ola. Tenemos un chovinismo de inferioridad, el rito del no se puede. Pero con pelazo, eso s�. Porque ya no notamos el vientecillo de la libertad. Dicen que antes de todo totalitarismo hay unos a�os de culto al pasado. No voy a ver el eclipse, porque ya he flipado viendo ese error aspiracional de vivir como tantas generaciones murieron: sin comer carne, vigilando lo que dices, sin presunci�n de inocencia y pariendo en casa. La distop�a viene con pasodoble.








