EntrevistaLa banda colombiana habla sobre su proyecto: uno concebido desde la interpretación en vivo y las canciones que perduran en el tiempo. ENTREVISTA.Pedro Rovetto: 'Este disco busca rescatar esa conexión emocional de los álbumes que escuchábamos de jóvenes. Con Días Perfectos, quisimos transmitir un sentimiento de paz y lejos del ruido digital'. Foto: GATO_TRAFICANTE31.07.2026 23:40 Actualizado: 31.07.2026 23:40
–Queríamos volver a extractar la manera en que se hacían los discos hace años. No queríamos hacer una producción de demos enviados por computador, sino que las canciones fluyeran en la sala de ensayo.***Lo que Alejandro Lozano y Armando González defienden en Superlitio es una forma de resistencia sensorial. Tras recorrer Cajicá, Tunja y Bogotá en mayo, la banda caleña aterriza este sábado 8 de agosto en La Fête de la Musique de Pereira convertida en un manifiesto de desconexión. Para ellos, que gestaron su sonido en la Cali de 1996, la música no es un objeto de consumo rápido para el scroll de TikTok; es una invitación a soltar el teléfono y recuperar el contacto con lo tangible. Su noveno álbum, Días perfectos, lanzado el pasado abril, funciona hoy como el ponencia contra el caos digital: un ejercicio de contracultura que prioriza la emoción cruda sobre la perfección del algoritmo.En su espacio creativo no hay lugar para el autotune ni para las simulaciones sintéticas; allí mandan las baterías Ludwig de los años 70 y el sonido auténtico de los amplificadores "al aire". El ambiente de sus grabaciones tiene el eco real de una sala donde cuatro músicos se miran a la cara para tocar, rescatando la inocencia de esos jóvenes que en los noventa no necesitaban estar online para existir. La banda Superlitio llega a Pereira no solo a repasar sus éxitos, sino a demostrar que en pleno 2026, el acto más revolucionario es sentarse a escuchar un disco de cabo a rabo, permitiendo que la vibración de la música vuelva a ser el centro de la experiencia humana.Hablemos sobre el proceso de composición de Días perfectos. ¿Cómo fue volver a esa metodología de crear juntos en una sala de ensayo?Es un disco que hicimos de una manera diferente. Las canciones se compusieron en la sala; no lo construimos frente al computador, sino que nos reunimos a tocar para recuperar la sensibilidad de cómo se hacían los discos hace años. Queríamos que las canciones fluyeran y que esa emotividad fuera transversal a todo: desde las letras hasta los videos. El álbum invita a conectarse con uno mismo, a soltar un poco el mundo digital para tener un contacto real con las sensaciones desde adentro. Queremos que la gente se lleve esta música para la vida y que sea parte de sus momentos.Pregunta: Este enfoque suena como un manifiesto frente a un mundo saturado digitalmente. ¿Es una postura de contracultura? Realmente es un acto de contracultura. Desconectarse para buscar paz mental y alejarse del inmediatismo de las redes sociales que no deja tiempo para el disfrute. Hoy la música tiene un tiempo de vida muy corto; la gente no apropia los procesos porque ya "el siguiente viernes hay algo nuevo". Se ha perdido la capacidad de generar sensaciones profundas y la música se ha vuelto desechable. Nuestra pregunta vital fue: ¿para qué sirve la música más allá de entretener? Por eso cuidamos tanto la sonoridad, usando tecnologías actuales pero sin sobreproducir, manteniendo lo que es tocado como el eje central.Esa coherencia se siente en canciones como "Tranquilo". ¿Cómo logran que el espacio sonoro refleje ese título? Esa calma es transversal a todo el disco. Es una invitación a sentarse a escucharlo de cabo a rabo, relajado, sin estar pegado a una pantalla. No buscamos criticar, simplemente invitamos a estar tranquilos. La música se ha vuelto un poco "ruido blanco" o algo que solo se consume en fragmentos de TikTok o reels. Hay cierto engaño en lo que la gente termina escuchando; nosotros queremos que el oyente tome sus propias decisiones escuchando el álbum completo. En este disco regresan a trabajar con Tweety González. ¿Qué aportó él a esta etapa de la banda? Trabajar con Tweety es como encontrarse con un hermano; es parte de nosotros. Aunque no siempre produzca todo el disco, siempre le pedimos guía y opinión. En este caso coprodujimos cuatro canciones con él aprovechando que estaba en Bogotá. Tweety siempre está a la vanguardia, lleno de sabiduría que comparte generosamente. Es el "tío Tweety". Su aporte es fundamental porque sabe cómo complementar el proceso, ya sea tocando, recomendando o sumándose a la composición. "Portal de 1974" tiene un título muy específico. ¿A qué nos transporta ese año?La canción coquetea con la música dance, disco y funk. El nombre viene de un compendio de sensaciones que invitan a bailar, pero desde un disfrute personal, de sentirse bien con uno mismo.Vivimos en un mundo comparativo exacerbado por las redes sociales donde todo el tiempo te muestran estilos de vida falsos. La canción busca que te mires tú mismo, que disfrutes sin compararte. Y sí, también tiene que ver con que alguien del equipo nació en esa fecha.Mencionaban que el estudio funcionó como un instrumento más. ¿Hubo descubrimientos accidentales durante la grabación?En "Loco de corazón", por ejemplo, un tratamiento vocal generó un loop que inspiró toda la canción. En "1974" buscamos un sonido análogo setentero usando una batería Ludwig de la época y grabando las guitarras directamente con amplificadores. Usamos mucho los "rooms", ese espacio físico donde estábamos, para evocar diferentes momentos en el tiempo. El disco tiene una nostalgia analógica; cada canción crea su propio ambiente, ya sea con aires de los 80 o de los 90, que fue la década en la que nació la banda. ¿Cómo fue el proceso de curaduría para decidir qué elementos omitir?Carátula del último álbum de la banda Foto: CORTESÍA Superlitio Evitamos lo sintético. Aunque en otros discos hemos explorado lo electrónico, aquí todo es tocado. No hay programación digital; la percusión es en vivo e incluimos instrumentos como el tiple. Tampoco usamos autotune, lo cual hoy en día ya es contracultura. Queríamos retomar la forma en que se hacían los grandes discos de la historia y traer esa esencia al presente para sacudir lo establecido: lo rápido, lo desechable y la cultura del scroll.En la canción "Sal" mencionan que "nadie está invitado, pero todos llegaron". ¿Es una catarsis sobre el ruido exterior?Exactamente. Se trata de cómo ese ruido te persigue; prendes el computador o coges el teléfono y ahí está, buscándote donde estés sin dejarte ser. La canción es un refugio ante ese caos. Es ofrecer otro panorama de lo que supuestamente es el "aquí y el ahora".Para cerrar, tras su paso por Cajicá, Tunja y Bogotá, ahora llegan a Pereira. ¿Qué pueden esperar los fans de este show?Vamos a mostrar las canciones nuevas, los sencillos y, por supuesto, los hits de siempre con toda la energía de la banda. Serán shows muy especiales. Aunque nunca paramos de tocar, empezar a presentar este nuevo material con el disco ya en la calle es muy especial. Amamos sacar música y lo hacemos con respeto al público, esperando que estas nuevas canciones algún día se vuelvan tan icónicas como las anteriores. Nuestro consejo para escuchar el álbum es que se sumerjan en la carátula, que miren la imagen mientras la música suena y recreen esa vibración y sentimiento.Vea también: La experiencia de Festival Cordillera-El Tiempo Foto: Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








