Argentina ha conseguido algo que durante años parecía improbable: recuperar el control de sus cuentas públicas y garantizar el pago de su deuda. Pero el éxito del ajuste tiene una cara amarga. Mientras el Gobierno de Javier Milei reduce la inflación, genera superávit fiscal y recupera la confianza de los mercados, millones de argentinos afrontan un deterioro de sus finanzas personales, que les obliga a recurrir cada vez más al crédito y deja a una proporción creciente de hogares en situación de morosidad.Desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, el Gobierno ha convertido el pago de la deuda en una prioridad. El ajuste fiscal ha permitido a Argentina registrar superávits y recuperar parte de la confianza de los mercados, mientras el Ejecutivo ha recurrido a reservas, operaciones de financiación y refinanciaciones para cubrir los vencimientos, entre otros mecanismos financieros. El objetivo es romper con el historial de crisis recurrentes que llevó al país a numerosos episodios de impago y reestructuración. El plan financiero diseñado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contempla precisamente una combinación de financiación, acumulación de reservas y operaciones de deuda para garantizar los pagos de 2026 y 2027.