La economía de Argentina está lejos de haber salido del atolladero. La fragilidad financiera sigue muy viva, la economía crece, pero no convence a todos, mientras que la desinflación sigue su proceso, pero con ciertos altibajos. Sin embargo, hay signos esperanzadores que abren la puerta que Argentina inicie una senda relativamente duradera (sobre todo en cfomparación con los últimos 25 años) de crecimiento, moderación de precios, saneamiento fiscal y aumento de la competitividad. Uno de estos signos ha llegado hace pocas horas desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), haya mostrado mostrado su sorpresa ante la poderosa caída de la pobreza, el impulso reformador y la desregulación que está viviendo la economía. No es la primera que llega un presidente prometiendo de todo a la Casa Rosa para terminar haciendo muy poco o nada. Javier Milei, aunque está lejos de cumplir todo lo prometido (no ha dolarizado la economía, por ejemplo), está llevando a cabo buena parte de las promesas electorales que realizó, entre ellas la más que notable reducción de la tasa de pobreza.La nota emitida por el fondo tras la decisión de desbloquear el siguiente tramo de la ayuda señalaba que "los directores (del fondo) elogiaron la continua adhesión de las autoridades a un sólido marco fiscal. Respaldaron el objetivo de lograr un equilibrio fiscal general en 2026, sustentado en mayores reducciones de los subsidios a la energía, una mejor focalización de las transferencias sociales y la contención del gasto discrecional. Los directores subrayaron la importancia de mantener el marco fiscal a lo largo del tiempo mediante la mejora de la equidad y la eficiencia de los sistemas tributario y de pensiones, y el fortalecimiento de los marcos fiscales en todos los niveles de gobierno, al tiempo que se preserva un margen adecuado para el gasto social prioritario, que será fundamental para salvaguardar el impresionante progreso alcanzado en la reducción de la pobreza".
La Argentina de Milei asombra al FMI y logra los fondos: "La reducción de la pobreza ha sido impresionante"
La economía de Argentina está lejos de haber salido del atolladero. La fragilidad financiera sigue muy viva, la economía crece, pero no convence a todos, mientras que la desinflación sigue su proceso, pero con ciertos altibajos. Sin embargo, hay signos esperanzadores que abren la puerta que Argentina inicie una senda relativamente duradera (sobre todo en cfomparación con los últimos 25 años) de crecimiento, moderación de precios, saneamiento fiscal y aumento de la competitividad. Uno de estos signos ha llegado hace pocas horas desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), haya mostrado mostrado su sorpresa ante la poderosa caída de la pobreza, el impulso reformador y la desregulación que está viviendo la economía.















