El Gobierno nacional insiste en que la explosión del endeudamiento y la morosidad consisten en un problema entre privados. “A veces, la gente se pone en riesgo de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, había comentado el vocero, Adrián Ravier. Sin embargo, los guarismos que sólo se comparan con la crisis de 2002 muestran que se trata de un problema que va más allá. La oposición en el Congreso y algunas provincias buscan soluciones para las familias, mientras que los sindicatos intentan visibilizar el problema.

Uno de cada seis adultos argentinos está endeudado, lo que implican 19,4 millones de personas. En promedio los saldos son de $ 4,7 millones, de acuerdo a los microdatos del Banco Central procesados por el gremio AEFIP, que está a cargo de la Secretaría de Defensa del Consumidor de la CGT. De fondo, el problema que generó esta situación se empeora: la caída del poder adquisitivo de los trabajadores se dio en 15 de los 31 meses de Javier Milei para los empleados privados y en 18 para los públicos.

Las familias venían en un ciclo de desendeudamiento hasta enero de 2024, pero a partir del segundo semestre de ese año empezaron a hundirse en préstamos. Sobre el total de esos casi 20 millones de deudores, 4,9 millones se encuentran en impagos.