Uno de cada seis mayores de 18 años tiene problemas para saldar sus deudas personales. El deterioro del poder adquisitivo, la pérdida de empleo y el aumento de los gastos fijos explican el avance sostenido de la morosidad en familias argentinas. Los impactos especialmente fuertes se ven en jóvenes y en provincias con destrucción de puestos de trabajo.
“Los problemas para repagar los créditos de las familias aumentaron generalizada y sostenidamente en el último tiempo: una dinámica tan agregada tiene más explicaciones macro que micro. El deterioro de los ingresos reales, la pérdida de puestos de trabajo y el aumento de los gastos fijos por encima de la inflación motivan esta dinámica, que ya afecta más de 6 millones de adultos argentinos”, explicó el más reciente reporte de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
Las familias con menores ingresos son las más perjudicadas. Aquellas con préstamos más pequeños mostraban las tasas de morosidad más elevadas: los que debían hasta $ 83.000 mostraban una tasa de impago del 35,2%. Lo mismo sucede con el escalafón siguiente, de acuerdo a los datos analizados por el Instituto Argentina Grande. El 35,3% de los que adeudan entre $ 83.001 y $ 206.000 tienen más de tres meses de retraso en su pago.














