La sesión de este miércoles en la Legislatura de Córdoba estará atravesada por el caso de los exasesores con antecedentes judiciales de Ramón “Cañito” Flores y promete convertirse en un nuevo capítulo del enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición. El PJ llega al recinto con la decisión de avanzar con la licencia de su par peronista, mientras la UCR terminó de cerrar filas detrás de una postura más dura: insistir con su expulsión por indignidad. El juecismo, la izquierda y el bloque vecinalista también cuestionarán que una licencia resulte suficiente frente a la gravedad del escándalo que golpea al entorno del departamental por Río Seco.
La definición del oficialismo quedó delineada en la previa del plenario. Dentro del bloque peronista no se expresaron objeciones al pedido de licencia. “Por lo menos nadie expresó que no estaba de acuerdo”, resumió una voz al tanto del resultado de la reunión de la bancada. La lectura predominante es jurídica: mientras Flores no esté imputado en la causa, corresponde concederle la licencia. “Si la causa toma otro cauce, habrá que reevaluar la situación”, sintetizó un oficialista.
El PJ, de ese modo, buscará administrar políticamente el costo del escándalo sin avanzar, por ahora, en poner en dudas la continuidad de Flores en la banca. La licencia aparece como una salida para descomprimir una situación que se volvió cada vez más incómoda para el oficialismo, mientras la oposición demanda la exclusión, bajo el argumento de que la gravedad de los hechos trasciende al parlamentario peronista y compromete la imagen institucional del Poder Legislativo.






