NoticiaAdministrar bien el dinero, proteger el patrimonio y mantener un propósito de vida son decisiones tan importantes como haber logrado la jubilación.Una vez alcanzada la pensión, se calcula que se vivirán 20 o 30 años más, por ello es un punto de quiebre para plantearse nuevos retos o cumplir sueños. Foto: iStock26.08.2026 06:01 Actualizado: 26.08.2026 06:01
La pensión es como la salud: generalmente, un caso no es igual a otro. Y, aunque no hay fórmulas universales para asumirlas, sí existen algunos lineamientos generales para saber cómo abordarlas. En cuanto a la pensión, es claro que lo importante es asesorarse de expertos antes de ver qué hacer con el dinero de las mesadas.Esto, porque si bien a la mayoría le enseñaron a ahorrar para la vejez, pocos se han preparado para vivirla, y más en estos tiempos con una esperanza de vida más larga. Por esto, es clave entender que la pensión no es el cierre de la vida, sino el comienzo de una nueva, que puede durar veinte, treinta o más años. Pensarlo así cambia paradigmas: ya no se trata solo de cuánto se va a recibir, sino de qué se va a hacer con esos años y con ese dinero.Para Ana Eloísa Zúñiga, fundadora del Movimiento Perennial, “La jubilación no es el final de una vida productiva; es la oportunidad de rediseñar la siguiente etapa con mayor libertad, experiencia y sentido. La pensión no debe entenderse como el salario del final de la vida, sino como el respaldo financiero para una nueva”.Según la experta, prepararse para la longevidad implica mucho más que ahorrar: significa diseñar un proyecto de vida que permita mantenerse activo, aprender, emprender, enseñar o seguir trabajando si así se desea: “El trabajo ya no debe entenderse únicamente como una fuente de ingresos, es una fuente de identidad, relaciones sociales, salud mental y propósito”.Hacer un propuesto es clave una vez alcanzada la pensión. Foto:iStockEso no quiere decir que el factor económico esté ausente: Zúñiga reconoce que buena parte de los pensionados necesita complementar sus ingresos, sobre todo en contextos económicos difíciles. Pero invita a cambiar la mirada: en lugar de preguntarse por qué alguien sigue trabajando después de pensionarse, propone indagar por qué habría que impedir que alguien con talento y ganas siga aportando.Educación financieraEsta mirada más amplia de lo que es pensionarse, que no significa retirarse de la vida activa, se complementa con lo que otros analistas opinan específicamente de cómo manejar las finanzas, que es una pregunta recurrente de los pensionados.Antes de hacer inversiones, ayudar económicamente a familiares, comprar una propiedad o gastar una suma importante, conviene elaborar un presupuesto, calcular los gastos permanentes y definir cuánto dinero será necesario para sostener el nivel de vida en el largo plazo, teniendo en cuenta que hay gastos que cambian. “Muchos ya habrán pagado su casa o salido de las universidades de los hijos. Pero ahora deben pensar en bienestar y salud, y esos son gastos que se deben contemplar”, analiza el periodista y asesor financiero Édmer Tovar.La mejor decisión financiera no es la que permite morir con la cuenta más grande, sino la que permite vivir más años con independencia, salud y satisfacciónAna Eloísa zúñigaFundadora del Movimiento Perennial.David Nieto, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque, advierte que muchas personas llegan a la jubilación con poca educación financiera para administrar el patrimonio acumulado: “Existe una brecha significativa en educación financiera”. Esto puede traducirse en decisiones inadecuadas de inversión, un manejo deficiente del presupuesto o una excesiva confianza en recomendaciones sin respaldo técnico. Por eso considera fundamental comprender conceptos como inflación, rentabilidad, diversificación del riesgo y planificación del flujo de caja.Enseñar a otros es una forma de pasar a nuevas generaciones conocimientos y experiencia. Foto:iStockEn esa misma línea, Tovar insiste en que la clave para vivir con tranquilidad durante la jubilación es administrar la pensión con disciplina y realismo. El primer paso es elaborar un presupuesto, porque, si bien la pensión estará hasta la muerte, la mesada representa un ingreso inferior al salario que se recibía durante la vida laboral, por lo que es necesario aprender a vivir dentro de las nuevas posibilidades económicas.Frente a la idea de gastar o seguir ahorrando, pues durante la vida laboral las personas tienen en la mente que hay que ahorrar, los analistas coinciden en que los extremos no son lo ideal.Hay personas que, al recibir una indemnización o comenzar a disfrutar de la pensión, sienten que llegó el momento de cumplir todos los sueños pendientes. Otras hacen exactamente lo contrario: dejan el dinero inmóvil por miedo a que algún día no alcance.Nieto considera que un exceso de conservadurismo también tiene costos. Mantener todo el patrimonio en cuentas de ahorro o instrumentos de muy baja rentabilidad puede hacer que el dinero pierda capacidad de compra debido a la inflación. “El riesgo no siempre es perder dinero por invertirlo, sino también perder capacidad adquisitiva por no hacerlo de manera adecuada”.Tres bolsillosZúñiga propone dividir los recursos en tres grandes ‘bolsillos’, como una forma sencilla de dar un propósito a cada peso:-Tranquilidad. Destinar recursos para cubrir los gastos básicos y contar con un fondo para emergencias.-Crecimiento del patrimonio. Invertir una parte del dinero en alternativas acordes con la edad, el perfil de riesgo y los objetivos financieros, buscando conservar o incrementar su valor.-Calidad de vida. Reservar un presupuesto para disfrutar esta etapa: viajar, aprender, compartir con la familia, desarrollar proyectos personales o realizar actividades que aporten bienestar.Como lo resume la experta: "La mejor decisión financiera no es la que permite morir con la cuenta más grande, sino la que permite vivir más años con independencia, salud y satisfacción". Sigue toda la información de Más Cincuenta en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







