El maravilloso paisaje volc�nico de Lanzarote envuelve a Casa de las Flores, un hotel sereno y con encanto que entiende la isla desde el respeto y la sensibilidad.Casa de las Flores no es un hotel al uso, sino un hogar abierto al viajero, pensado desde lo personal y construido a partir de una forma muy concreta de mirar y de vivir. Detr�s del proyecto est� Gigi de Vidal, artista y alma mater junto a su pareja, quien buscaba un espacio para de unir sus dos mundos, que para ella nunca han estado separados: el arte y la vida cotidiana.La artista Gigi de Vidal trabajando en una obra"Siempre he cre�do que el arte no debe estar aislado", explica, "ya que forma parte de c�mo vivimos, de c�mo miramos, de c�mo habitamos los lugares". Esa idea es la base del hotel, donde el acto creativo no se limita a las obras expuestas: est� en la elecci�n de los materiales, en la manera de disponer los espacios, en la atenci�n a lo peque�o.Crear sin hacer ruidoGigi entiende la creaci�n desde la calma. Su obra, presente en diferentes estancias del hotel, dialoga con la arquitectura y con el paisaje volc�nico sin rivalizar. Sus piezas son, como ella misma describe, "org�nicas, sensibles, profundamente conectadas con la naturaleza, que parecen haber encontrado en Lanzarote su lugar natural".Todas las habitaciones son diferentes, pero todas est�n pensadas para el descanso realEl hu�sped convive con el arte de Gigi sin que tenga que saberlo todo de �l. No hay carteles explicativos ni discursos cerrados. Cada obra se descubre a su ritmo, como ocurre con la propia isla. "Esa convivencia transforma la estancia en algo m�s que un alojamiento: la convierte en una experiencia est�tica silenciosa, �ntima, casi meditativa"La casa se integra en el entorno con naturalidad, y las habitaciones son uno de los grandes aciertos del hotel. Todas diferentes, todas con car�cter propio, todas pensadas para el descanso real. "Aqu� no hay uniformidad ni soluciones est�ndar, hay cuidado, coherencia y una atenci�n especial a los materiales y al confort". Algunas habitaciones se abren al exterior; otras invitan al recogimiento, pero todas comparten una misma sensaci�n: la de estar en una casa hecha para quedarse. Y es que, para Gigi, el verdadero lujo est� en no tener prisa.Flores, patios y vida lenta en Lanzarote como inspiraci�n constanteAlgunas habitaciones se abren al exterior; otras invitan al recogimientoEl nombre del hotel no es casual. Las flores aparecen como un recordatorio de que la belleza est� en lo vivo, en lo ef�mero. En jarrones, en patios, en peque�os detalles que cambian cada d�a. Para Gigi los espacios comunes funcionan como una prolongaci�n natural de la casa. No hay zonas r�gidas ni recorridos impuestos, y "todo invita a moverse con libertad, a encontrar el propio ritmo. Leer, escribir, conversar, mirar el paisaje. Aqu� cada hu�sped construye su propio tempo".La obra de la propietaria est� presente en diferentes estancias del hotelLa isla est� siempre presente tambi�n, aunque no se nombre. En la manera de entender el silencio, en el respeto absoluto por el entorno, en esa relaci�n casi espiritual con la tierra volc�nica. Lanzarote ha sido hist�ricamente un refugio para artistas, un lugar donde crear y pensar sin distracciones. Casa de las Flores recoge ese legado de forma natural. "Quienes llegan hasta aqu� buscan lugares con alma, experiencias aut�nticas, espacios que no se parezcan a ning�n otro. Viajeros que entienden el lujo como calma".Una casa, un refugio creativo y una manera de entender la hospitalidad desde la sensibilidadSin duda es un hotel con un encanto especial. Una casa, un refugio creativo y una manera de entender la hospitalidad desde la sensibilidad. Tanto es as�, que los desayunos llegan a ser de culto, van con pasos marcados y un ritmo diferente. Pero mejor no desvelar todos los secretos, y que cada uno lo averig�e por s� mismo.D�nde: Las flores, 1. Teguise. Lanzarote Precio: desde 190 euros.