Helen Lindes siempre presume de Lanzarote como uno de los lugares más especiales de su vida, pero hay un rincón concreto de la isla donde encuentra la calma lejos del ruido turístico. Se trata de una playa salvaje de aguas cristalinas y paisaje volcánico que figura entre las más espectaculares de España. Ese refugio natural es la playa del Papagayo, situada en el sur de Lanzarote, dentro del Parque Natural de Los Ajaches. Su imagen, marcada por la arena dorada, el intenso color turquesa del mar y los acantilados volcánicos que la rodean, ha convertido este enclave en uno de los grandes iconos del litoral canario. No solo es uno de los lugares favoritos de la modelo nacida en la isla, sino también uno de los arenales más admirados por viajeros y revistas especializadas. El Monumento Natural que esconde la joya de Papagayo La playa del Papagayo destaca por su peculiar forma de concha semicircular, protegida del viento gracias a las paredes rocosas que la envuelven. Apenas mide unos 120 metros de longitud y alrededor de 15 metros de anchura, pero esa pequeña dimensión es precisamente una de las claves de su encanto. El entorno permanece prácticamente virgen y conserva una sensación de aislamiento difícil de encontrar en otras zonas turísticas de Canarias. El arenal se encuentra dentro del Monumento Natural de Los Ajaches, un espacio protegido de unas 3.000 hectáreas que alberga la formación geológica más antigua de Lanzarote. Este macizo volcánico, surgido hace alrededor de 11 millones de años, conserva barrancos, cuevas y acantilados que permiten comprender el origen y la evolución del archipiélago canario. Además de su valor paisajístico, la zona cuenta con una elevada protección ambiental al ser hábitat de aves como halcones, cernícalos o cuervos, junto a especies autóctonas adaptadas a las duras condiciones del paisaje volcánico y costero. La playa del Papagayo de Lanzarote. (Turismo de Lanzarote) Snorkel, naturaleza y acceso limitado Uno de los mayores reclamos de la playa del Papagayo se encuentra bajo la superficie del agua. Sus fondos arenosos y la ausencia de corrientes fuertes permiten una visibilidad casi total, lo que la convierte en una de las zonas más valoradas de Lanzarote para practicar snorkel. Junto a los pequeños arrecifes rocosos es habitual observar peces pejeverdes, salemas y cangrejos araña, mientras el intenso tono turquesa y esmeralda del mar recuerda al paisaje de algunas calas del Caribe. El acceso a Papagayo conserva un carácter casi salvaje. Para llegar en coche hay que atravesar una pista de tierra señalizada desde Playa Blanca y abonar una entrada aproximada de tres euros por vehículo, ya que el entorno pertenece al espacio protegido de Los Ajaches. Desde el aparcamiento, un camino de tierra con escaleras de madera desciende hasta la cala. La playa apenas cuenta con servicios: solo un pequeño chiringuito, algunas sombrillas y hamacas dispersas. Precisamente esa falta de infraestructuras masivas es una de las razones por las que este rincón de Lanzarote mantiene intacta su imagen de paraíso natural. Helen Lindes siempre presume de Lanzarote como uno de los lugares más especiales de su vida, pero hay un rincón concreto de la isla donde encuentra la calma lejos del ruido turístico. Se trata de una playa salvaje de aguas cristalinas y paisaje volcánico que figura entre las más espectaculares de España.
La playa paradisíaca de Canarias donde se refugia Helen Lindes: una joya natural considerada entre las más bonitas de España
Rodeada de acantilados volcánicos, aguas turquesas y naturaleza protegida, esta cala canaria se ha convertido en una de las más admiradas y fotografiadas de España
La playa del Papagayo (Lanzarote) es una cala semicircular de 120 m dentro del Monumento Natural de Los Ajaches (3.000 ha), con fondos aptos para snorkel y acceso por pista de tierra a 3€/vehículo. Su modelo de infraestructura mínima y acceso limitado la mantiene como referente de turismo sostenible en zona protegida frente a la saturación del litoral canario.















